Álex de la Iglesia. Rotundamente fantástico

“Veo un individuo exageradamente gordo, con barba, quizá para disimular su rostro aniñado, con rosados mofletes. Sin embargo, ya no parece joven. Está canoso, y las entradas ya no son entradas, son cauces por los que resbalan ríos de sudor salado”. Me gustaría poder firmar estas palabras, pero son palabras mismas de Álex de la Iglesia.

 

Un autorretrato que yo mismo puedo comprobar con asombro. Junto a la mítica piscina del Melià de Sitges, un rebosante Álex intenta digerir la opípara comida que le he visto comer en una terraza junto a la playa, entre amigos y rodeado de fans que lo observan entre temerosos y admirados, con ojos de niños en el zoológico. Entre eructos y resoplos que sobresalen de las gafas de sol, la rotunda figura del director de cine fantástico con más clase de la pantalla española, se asa bajo el mediodía de un soleado día de otoño y un chándal azul.

: Qué suerte de día hemos tenido. Ayer casi inundaciones y hoy este solazo. ¿El de Sitges es un festival interesante para venir a pasar unos días?
Sitges es uno de los mejores festivales que conozco. Aquí he conocido y me he reencontrado con muchos de mis amigos. Aquí en Sitges he encontrado financiación para alguna de mis películas. Y he estrenado otras como “El Día de la Bestia”. Aquí he comido mucho y me he emborrachado más. Es un lugar emblemático del cine fantástico y el mejor para los amantes del género. Para mí se ha convertido en un lugar mitológico.

: Pero me imagino que la buena comida y el sol no es el único motivo que te ha traído a Sitges. ¿Qué cualidades crees que tiene Sitges que no tienen otros festivales del resto de Europa?
Me gustan las películas que se proyectan. Además es un festival libre de los listos que normalmente pueblan el resto de festivales cinematográficos convencionales. Es un evento hecho por y para los que aman el cine. Aquí me siento entre amigos, entre gente que tiene los mismos gustos e intereses que yo. Aquí viene la gente y no lo hace porque le paguen.

: Hace unos años, con la intención de acercarse a nuevos públicos y ganar reputación, Sitges se abrió hacia otro tipo de películas. La experiencia no fue del todo bien y parece que vuelve a sus inicios, ¿Crees que es un proceso positivo?
Es un festival que ha crecido mucho desde su inicio, de lo cual me alegro enormemente. Aunque yo creo que cuando abandone la esencia que le dio sentido perderá todo su encanto. El hecho de abrirse hacia otros estilos fue una deriva que no le hizo ningún bien. Tiene que mantenerse dentro del género fantástico si quiere seguir existiendo en el circuito de festivales y seguir siendo un evento que atraiga a los aficionados y a las estrellas.

: Ya hace bastantes años que empezaste a rodar películas para la gran pantalla. Desde tu primera incursión cinematográfica, el corto “Mirindas asesinas” (1991), hasta tu último film “Crimen ferpecto” (2004), ha llovido lo suficiente, pero todavía eres un director bastante joven (rondando los cuarenta y con hijos a cargo).  ¿No te parece que recibir el premio La Máquina del tiempo en este Festival que reconoce toda una trayectoria es más adecuado hoy en día para Jess Franco que para ti?
El hecho de recibir este homenaje a toda una carrera la verdad es que efectivamente me hace sentir un poco viejo o más cerca de la muerte. Ahora cuando estoy cerca de los cuarenta. Además me lo dan al conjunto de mi obra cuando en realidad yo me siento que sólo estoy empezando. Ahora comienzo a hacer las películas que me gustan. Empiezo a tener la capacidad de hacer cine. Todo ello me ha hecho reflexionar sobre este premio. El gran orgullo es que me lo dan aquí en Sitges, me lo entregan amigos, gente a la que quiero y no por compromiso. Por lo que es un gran honor.

“Empiezo a tener la capacidad de hacer cine”

: Además de venir a recoger el Premio, me imagino que habrás venido a ver alguna película. ¿Cuáles son las que te interesan más de este año?
En esta edición me interesa mucho ver la última de (David) Cronenberg, “Una historia de violencia” y que se estrena en el Festival. Y bueno, claro, ver la película que ha producido Quentin (Tarantino), “Hostel”, quien además de ser un grandísimo hombre de cine es un amigo.

: También se presentará en Sitges el primer libro sobre tu persona escrito por Jordi Sánchez Navarro, ¿para cuándo el de la Campos?
Me hace también mucha ilusión. Todavía no he tenido oportunidad de leerlo, pero seguro que es muy interesante. La verdad es que me cuesta leer sobre mí. Aunque debo confesar que es una experiencia bastante extraña. Ya han hecho un par de libros sobre mí. En Inglaterra y en Alemania. Ya he sido objeto de estudio en varias ocasiones.

: Un objeto de estudio que empieza a escribirse en mayúsculas con tu primera película, “Acción mutante”, que hizo revivir la esperanza entre los fans del género de que por fin España iba a vivir el nacimiento de un director de fantástico con algo de entidad. ¿Has abandonado la pureza del género para siempre?
No. Mi próximo proyecto es una película del género fantástico a secas. Aunque antes tendré que hacer otra por encargo.

: ¿Por casualidad no será un el proyecto sobre Fumanchú? En diversas entrevistas siempre te has referido a la recuperación de este villano de bellota como uno de tus grandes sueños incumplidos…
Fumanchú es un proyecto que siempre ha estado allí. Una idea en la que hemos trabajado mucho y finalmente, por diferentes motivos, nunca pudimos llegar a realizar. Un guión en el que trabajé muchas horas y que tengo guardado en la recámara. Es un proyecto bastante ambicioso, pero que las dificultades que entraña nos lo ha hecho olvidar por completo. Debo decir que todos los directores tienen muchos proyectos que se quedaron en eso, en proyectos. De hecho, yo tengo en casa una copia de un guión de David Lynch que nunca se llegó a estrenar…

“Tengo en casa una copia de un guión de David Lynch que nunca se llegó a estrenar…”

“Las manitas regordetas que cuelgan alegres de sus brazos dan un poco de grima: como dijo una vez Wyoming, parecen un manojo de pollas. La barriga, que se extiende inmensa como un planeta desierto bajo sus pantalones de chándal, ocupa generosamente el centro del cuerpo y parece su auténtico cerebro. Los pies congestionados sobreviven a cientos de grados centígrados en el interior de unas zapatillas viejas de deporte. No se atreven a salir más que de noche, angustiados por el peso que abruma sus conciencias.” Como habrán podido deducir rápidamente, tampoco son mis palabras. Vuelven a ser el autorretrato de un hombre que durante el mismo día del Festival reconocía que “con el tiempo me he vuelto más conservador, más hipócrita, me da más miedo todo”. Un hombre a quienes muchos critican por publicitar siempre su última película como la mejor de su carrera. Como su película verdadera, cuando muchos de sus primeros fans no ven en ellas más que productos comerciales que poco tienen que ver con la filmografía que podría ejecutar un amante del cine como él. Aunque nadie le pueda discutir que es el renovador del cine fantástico español. Y descaradamente mueve sus manojos de pollas para apartarse las no menos míticas moscas de Sitges, y para romper mitos sobre la imposibilidad de producir películas en España en las que los efectos especiales no se limiten a hacer que un Ramón Sampedro vuele, auque sea en sueños.

: ¿Tan difícil es rodar cine de género en este país?
La verdad es que es algo que debieran responder otros, yo lo que hago es cine fantástico en España. Siempre parece que el género esté a punto de despegar, pero nunca remonte el vuelo. Ahora tenemos el ejemplo de Filmax con la Fantastic Factory, que por cierto están cerca de Sitges, a lo mejor tiene algo que ver. El gran problema es encontrar la financiación. Es muy difícil convencer a la gente para hacer este tipo de películas. Cuando queríamos rodar “Acción Mutante”, para conseguir el dinero de El Deseo, la productora de Pedro Almodóvar, y convencerles de que en España se podían hacer platillos volantes, los tuvimos que construir, rodarlos y enseñárselos: “¿Veis como se puede hacer…?” También tuvimos que hacer nosotros los trajes espaciales, nadie se creía que algo así fuera posible en este país. La verdad es que la gente, al principio, alucinaba.

: Sin embargo la experiencia, no hizo que siguieseis trabajando juntos…
Bueno, Pedro es un tipo que quiero muchísimo, pero por motivos que ahora no vienen al caso se rompió nuestra relación. Por otra parte, me encanta el cine que hace.

: Por mí ya hemos acabado. Aunque creo, mirando a mi alrededor e intuyendo el próximo asedio, que todavía te faltan unas cuantas entrevistas…
Las que hagan falta. Aquí hemos venido a trabajar. Perdón. (Después del último eructo en mi presencia).

 

 

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Fernando Campelo


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