Leo Bassi. Bufón blasfemo

Presentar a Leo Bassi está de más. Quien más, quien menos ha seguido su intensa y subversiva trayectoria de cómico irritante y chocante: lanzando mierda en televisión, arrojando piedras a la casa de “Gran Hermano” o viajando en bus por la geografía política más sórdida de la capital de España. Ahora, incansable, presenta nuevo espectáculo, “La Revelación”, en la misma línea comprometida y tocapelotas. Y estará en el Teatro Alfil para insuflar más risas al FIHUM, Festival Internacional del Humor de Madrid.

 

En su último show, Bassi advierte contra las necedades y la intransigencia de las grandes religiones, reivindicando el humor como arma contra las tinieblas. En un mundo por el que se expande, como una viscosa mancha de aceite, el fundamentalismo religioso, hay que luchar, aunque sea a carcajadas, por la necesidad cívica de una sociedad laica. Nuestro bufón preferido está más guerrero que nunca, de cruzada contra los nuevos cruzados. La religión es el cáncer del pueblo y Leo, gracias a Dios, ha decidido aplicarnos quimioterapia de choque. La revelación ha comenzado.

: Defines tu nuevo espectáculo como “ateísta”. Está claro que no dudas de la no existencia de Dios…
Yo tengo muchas dudas sobre muchas cosas, sobre la comicidad misma, incluso de si soy cómico. Tengo miedo de la proliferación de una comicidad superficial que está abaratando la idea misma de la comicidad. Siempre me he dedicado a ser un bufón más que un humorista. Desde hace muchos años intento ir a la esencia del bufón, que es una mezcla entre una comicidad vulgar, profana pero también filosófica. Y últimamente este deseo de una comicidad más dura y marginal ha resurgido en mí contra la religión y contra las religiones en general.

: Lo cierto es que están recobrando demasiada fuerza, y en su aspecto más integrista y terrible…
Sí, pero casi más que a esto, mi crítica va dirigida a la sociedad laica y a la izquierda, que ha perdido totalmente su fuerza de propuestas. La derecha, por el contrario, lo está haciendo muy bien. Está defendiendo lo indefendible, una posición ridícula, pero lo hace con cojones. A mí me molesta mucho más que la izquierda parezca que está dormida. Mi espectáculo viene a decir que, en la superficialidad laica en la cual vivimos, estamos dejando espacios enormes para la vuelta de este oscurantismo religioso. Mi crítica es contra las religiones, sí, pero sobre todo contra la pasividad del mundo intelectual que no está ofreciendo alternativas. Vivimos un régimen laico que nadie está defendiendo.

: Pero no se puede defender, porque en el momento en que se trata de hacerlo, como sucede en este país, los católicos van de víctimas y hablan de “presión laica” y hasta de que están siendo perseguidos…
Olvidémonos de ellos y de sus reacciones. Yo no quiero defender mi laicismo confrontándome con los católicos. No me interesan nada los católicos.

“Siempre me he dedicado a ser un bufón más que un humorista”

: A mí, en cambio, este tema me interesa mucho. Maestro, ¿cómo se puede defender y promover activamente una sociedad laica?
Buscando una nueva espiritualidad. Por ejemplo, de respeto hacia la naturaleza. Todas las grandes religiones monoteístas son antiecológicas, desde el momento en que la Biblia o el Corán dice que el hombre está hecho a imagen y semejanza de Dios. Según ellos, los animales no están hechos a imagen de nada; sólo están al servicio del hombre, que puede disponer de ellos como le plazca. Esto choca frontalmente con las religiones más ancestrales, las animistas, como las que todavía conservan los indígenas brasileños. En sus religiones se predica el respeto a la naturaleza; el hombre no es más ni es menos que otro animal; es un ser vivo entre otros. Habría que resaltar esto, la necesidad de una nueva espiritualidad con más humildad por parte de la raza humana, sin ponernos necesariamente por encima de delfines, perros o chimpancés, que también poseen una inteligencia. Hay que redefinir las cosas en las cuales creemos. Tenemos que promover la tolerancia a todo -a la gente que no tiene religión y a los que creen en quince dioses- pero tolerancia de verdad, tolerancia como consecuencia directa del amor entre personas. La religión cristiana ha dado a Jesús el monopolio del amor: Jesús te ama. Pero no es sólo Jesús; hay un mogollón de gente que te ama y que se ha sacrificado por la justicia, por la verdad o por la democracia, como Sócrates.

: O por los derechos humanos, como Martin Luther King.
Sí, él también.

: O Gandhi y, en un momento dado, hasta John Lennon…
Sí, John Lennon también. Para mí es una imagen de amor igual o superior a Cristo. Pero, por debajo de todo esto, mi espectáculo es el esbozo de una determinación, que es la de encontrar la verdadera posición del humor. Yo lo presento como algo más sagrado.
Habría que sacralizar el humor, que es un motor que puede relativizarlo todo, que puede deshinchar los orgullos, que puede eliminar todo absolutismo. Hay que poner el humor como una de las actividades más elevadas del género humano, y otorgarle el verdadero valor que tiene.

: Hay mucho prejuicio contra el humor. Pasa, y te lo digo por experiencia, con este tipo de literatura que, paradójicamente, jamás se toma en serio. Y a Billy Wilder nunca se le dio un Oscar, y eso que sus películas son absolutas e imperecederas obras maestras. Con un único hándicap: hacían reír.
Sí, es verdad.

: Respecto a lo que decías antes, que las religiones condenan el humor, en “El nombre de la rosa” es evidente: el abad sólo busca que desaparezca del mundo el “Tratado sobre la Risa” de Aristóteles, por considerarlo una depravación que incita al sano cachondeo en una vida que ha de ser de resignación y sufrimiento…
Sí, pero es que Umberto Eco, el autor, es un estudioso de la Semiótica y un fino sicólogo que sabe muy bien lo que es el humor. Por  eso se ha acercado en “El nombre de la rosa” a los mismos temas que yo toco. Cualquier persona con dos dedos de frente se da cuenta de que el humor es el menos valorado de los grandes instrumentos de la inteligencia humana. El humor es un sistema que desmonta otros sistemas. Por eso quita siempre poder al poderoso, por eso ninguna de las grandes religiones ha podido aceptar el humor, para mí una actividad magnífica y muy tolerante. Yo no creo que exista un verdadero humorista que haya matado a otra persona. Tú matas cuando no tienes humor. El acto de matar es el instante menos cómico y divertido que existe.

“La religión cristiana ha dado a Jesús el monopolio del amor: Jesús te ama. Pero no es sólo Jesús; hay un mogollón de gente que te ama y que se ha sacrificado por la justicia, por la verdad o por la democracia, como Sócrates”

: Quizá a Franco, Stalin, Hitler y Mussolini les habría hecho falta algo más de sentido de humor…
Ningún sistema totalitario tiene sentido del humor. Para el fundamentalismo islámico el humor no existe, como tampoco para el integrismo protestante o católico… Estamos viviendo grandes conflictos sociales y un momento de cambio impresionante que puede determinar nuestro futuro, por eso me gusta el humor que combate y hace propuestas a la sociedad, más necesarias hoy que nunca. Yo viajo continuamente y, cuando estás fuera de este continente, te das cuenta de que Europa es un oasis que, como los europeos no movamos el culo, va a durar poco en el futuro. El mundo es mucho más violento de lo que pensamos.

: ¿Tan negro está el panorama?
Yo he trabajado en los países árabes, y allí nadie de mi público aceptaría una broma sobre el Corán. Pero ellos todavía no han tenido Reforma ni Siglo de las Luces, se hallan en un estadio de pensamiento medieval. Peor es lo de Estados Unidos. Los cómicos allí tienen miedo de hablar de Darwin; hay lugares donde te pueden matar por ello, lugares que no tienen nada que envidiar a Irán o Arabia Saudí. Las libertades están retrocediendo en todo el mundo… Con la aprobación del matrimonio homosexual, en un mundo en su mayoría homófobo, el gobierno socialista ha hecho muy bien, pero hay que vigilar, no se puede bajar la guardia, hay que creer con fuerza en las propias convicciones y defenderlas… No hace mucho los Legionarios de Cristo compraron una escuela pública, Virgen del Bosque, y comenzaron separando a los niños en un colegio que siempre había sido mixto. Yo fui allí, a esa universidad que tienen, Francisco de Victoria, y conseguí hablar con Macarena Botella, hermana de Ana Botella y relaciones públicas de los Legionarios de Cristo. Hay algo horriblemente perverso en ellos ya que su fundador, el padre Marcial, un hombre de 84 años, está denunciado por abusos sexuales a decenas y decenas de seminaristas. Es un violador, y Macarena Botella me decía: “Calumnias”. Pero hay un montón de denuncias contra él en los tribunales, con nombres y apellidos… Y entonces me decía: “¿Sabes esto por qué? Porque somos tan buenos nosotros, los Legionarios, que no denunciamos a nadie por injurias. Les dejamos hablar y hablar, pero son todos unos mentirosos, gente que nos quieren mal y que actúan por venganza y espíritu mezquino.” Será por eso que el Padre Marcial está escondido en el Vaticano.

: ¿Es la religión el auténtico anticristo?
Yo creo que sí. Hablan de amor y todo su discurso es de odio. Por eso mi espectáculo intenta decir con la cabeza alta una cosa en la cual yo creo, y es que el mundo estaría mucho mejor con menos Dios y más humor. Con el Muro cayó la izquierda, que ahora carece de fuerza para defender cosas básicas como es la separación Iglesia-Estado. Pero la izquierda en realidad tiene sus raíces en el siglo XVIII, el Siglo de las Luces, no en el marxismo, y debe recuperar su sitio natural. Debemos defender el laicismo con fuerza, imaginación, convicción y no dejar que las televisiones públicas llenen la programación durante horas y horas y horas con la muerte de un papa…

: ¿Tu espectáculo ayuda a eso?
Quiero al menos suscitar discusiones. Las personas que tienen una visión laica deben oponerse en estos momentos de una manera dura y clara contra el oscurantismo. Pero yo no imparto doctrina; no quiero transformarme en lo mismo contra lo que estoy luchando. Por eso el humor es algo fantástico, porque me impide tomarme a mí mismo en serio como misionero o gurú. Esta es la fuerza de la comicidad, que guarda dentro de sí el mecanismo autodestructivo que arranca desde el momento en que te tomas en serio.

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David Pallol


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