Morgan Freeman, el hombre tranquilo

Cuando piensas en él no puedes apartar de la cabeza su detective a vuelta de todo en “Seven”, el exboxeador medio ciego de “Million Dollar Baby” o el veterano reo condenado a “Cadena perpetua”. Un tipo que parece moldeado a fuego lento, con voz de plomo y corazón de oro. Un buen hombre. No es de extrañar que Frank Darabont no dudara en cambiar la fisionomía del preso amigo de Tim Robbins en aquella película: su personaje, antes de que el actor mostrara su interés, era irlandés y pelirrojo. Si John Ford levantara la cabeza, quizás John Wayne lo tendría difícil para encarnar a sus órdenes…

 

: No es nada habitual verle en producciones que no sean norteamericanas, ¿cómo llegó a involucrarse en un proyecto eminentemente francés como “Danny The Dog”? ¿Ayudó que el guión viniera firmado por alguien como Luc Besson?
No, ya había trabajado en Europa varias veces antes de este proyecto. Lo había hecho en Inglaterra, Irlanda, Italia… incluso en Barcelona. Pero sí, soy un fan de Luc y cuando me enteré de que él andaba involucrado en el proyecto me sentí bastante interesado. También por aquel entonces se barajaba la posibilidad de que él dirigiera la película, aunque al final no fue así. Y cómo no, era una buena oportunidad para actuar en París.

: Ya que habla de “aquel entonces”… Este proyecto comenzó a gestarse hace ya dos años pero se estrena ahora, poco tiempo después de que usted reciba el Oscar. ¿Cree que ésta era la película apropiada para ser la siguiente a otra como “Million Dollar Baby”?
Realmente no sé cómo está funcionando la película. Creo que se acaba de estrenar en los Estados Unidos y nadie me ha comentado nada acerca de la reacción del público…

: No conversar sobre el Tío Oscar se hace imposible. ¿Qué importancia ha tenido el galardón a estas alturas de su carrera?
Ninguna. Cualquier premio que recibas está bien, porque significa que has hecho un buen trabajo. Pero a mi edad no es como con un actor joven, como comprenderás. De hecho, el Oscar a veces puede llegar a ser el beso de la muerte. Así que no le doy demasiada importancia…

“El Oscar a veces puede llegar a ser el beso de la muerte. Así que no le doy demasiada importancia”

: Uno de los reclamos de la película, eso sí, consiste en ver a tres actores tan distintos como usted, Bob Hoskins y Jet Li. ¿Cómo fue la química en un trío así?
Jet Li es un gran profesional, la relación con él fue muy cálida. Bob Hoskins es una persona muy interesante y divertida. Por increible que parezca, es una persona generosa que hace muy bien de mal tipo. Disfruta haciendo de villano y yo disfruto con la gente que disfruta.

: Ésta es una película que tiene escenas de una gran violencia. ¿Qué opinión tiene al respecto?
No creo que sea una violencia tan exagerada, hay que entenderlo como un cómic. Realmente, “Danny The Dog” es como un cuento para adultos. Creo que la película más violenta que se ha hecho últimamente es “El señor de los anillos”, pero no se dice de ella que sea una película tan violenta. Aquí, la violencia aparece con el contrapeso de la bondad.

: Ya que hablamos de personajes bondadosos, creo que fue usted quien propuso que su personaje fuera ciego…
Si has visto la película sabrás que es un personaje muy afectuoso, sensible y generoso. También es músico y afinador de pianos. Son cualidades de alguien que bien pudiera estar afectado por una minusvalía y desenvolverse profesionalmente. Así que propuse este cambio para el personaje y finalmente se aceptó.

: ¿Y cómo se encara un personaje ciego?
Cerrando los ojos. Y el resto está escrito, está todo escrito.

: A muchos les puede sorprender verle en una película de acción y luchas, con tanto movimiento, pero pocos se acuerdan que usted empezó su carrera como bailarín… ¿Cómo recuerda aquellos años?
Estuve sobre los escenarios de Nueva York durante veinte años. Mi carrera comenzó tarde, porque no comencé a actuar hasta los 30. La carrera es algo circunstancial, yo pensaba que era un buen actor y quizás no lo era tanto. Estaba más concentrado en bailar… y por lo visto, ése no era el camino.

: No se quejará: Obies, nominaciones al Tony, el Oscar… Con una trayectoria como la suya, admirada y respetada, ¿de qué momento preciso de su carrera o de qué películas se encuentra usted más satisfecho?
Yo me encuentro satisfecho con los momentos en los que el espectador está satisfecho. Destaco las películas que destaca el espectador, sin más. Así que destacaría “Paseando a Miss Daisy”, “Tiempos de gloria”, “Cadena perpetua” o “Seven”. Son las películas más conocidas que he realizado y son las que me vienen a la cabeza. ¿Por qué? Porque son las que al público le vienen a la cabeza cuando se trata de mí.

: ¿Y se arrepiente de alguna?
Pocas, dos o tres.

“Los papeles de malo se los dan a otros, a mí sólo me ofrecen los de buen tipo”

: Si nos permite una apreciación, no le recordamos como el malo de la película desde hace muchos años. Puede que desde “El reportero de la calle 43”, allá por los 80. ¿No le ofrecen ningún papel de esas características?
Los papeles de malo se los dan a otros, a mí sólo me ofrecen los de buen tipo. Piensan en mí para papeles de hombre sabio, mayor, con valores morales. Hace poco me escribió un amigo y me comentaba precisamente eso, que hay que dejar un poco a un lado esa imagen que estoy adquiriendo. Así que puede que sí, que tenga que dejarlo.

: Continuando con la personalidad de sus personajes y sabiendo ya que usted propuso que su personaje en “Danny The Dog” fuera ciego. ¿Qué parte de Morgan Freeman aparece en sus personajes?
Yo encarno a esos personajes, les doy vida, pero no cambio los guiones para ello. Puedo aportarle ciertas características a los personajes, pero no puedo coger un guión y decir “voy a cambiar esto y lo otro”, porque entonces estaría ocupando el lugar del guionista y ésa no es mi labor. Lo que sí se  puede hacer es aportarle una característica que crees que enriquece al personaje: un acento, una manera de vestir, de moverse. Son pequeños matices para el personaje, pero no cambios sustanciales. Lo que sí ocurre muy a menudo es que te llegue un guión, que no te guste demasiado cómo funciona y no quieras hacerlo. Entonces se proponen una serie de cambios y, una vez que éstos se han llevado a cabo, te vuelven a presentar el guión. Esto sí que ocurre con frecuencia, pero nunca una vez que has aceptado un papel.

: Ha comentado que cuando actúa no le gusta hacer labores de guionista, pero ya hizo sus pinitos en la dirección con “Bopha!”. ¿Volverá a ponerse tras la cámara?
Ahora mismo estoy dedicándome también a la producción. Tengo una productora y hay una gran cantidad de historias con las que trabajar, que aun no han sido contadas. Ya realicé una película como director y creo que me he vuelto demasiado vago para hacer otra. El único momento en que me divertí de verdad fue cuando estaba grabando… Y también durante la preparación, trabajando con los actores, pero después de eso, durante el periodo de postproducción, la cosa parece irse de tus manos. Es el momento en el que los expertos toman el mando. Y ellos te preguntan: “¿Esto está bien?” Y tú no tienes ni idea y sólo puedes decir: “Siiiií…”. Y puedes seguir sentado allí, esperando durante mucho tiempo. En realidad, en el tiempo que gastas en hacer una película dirigiendo, puedes hacer cuatro películas actuando.

: Una última pregunta: también hizo sus pinitos como cantante. De hecho, debutó en Broadway con una versión de “Hello Dolly!”. Ahora que el musical parece ponerse de nuevo de moda, ¿no le han tentado con alguna oferta?
No, estoy contento donde estoy. He trabajado muy duro para llegar al cine y no estoy dispuesto a volver al trabajo duro.

: Nos referimos a una película musical…
Bueno, eso estaría bien, siempre y cuando no tenga que hacerlo todos los días.

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Cesar Guisado


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