Juanma Bajo Ulloa, desenamorado de la moda juvenil

No, no se había ido. ¿Le echaban de menos? Juanma Bajo Ulloa, el director español que rompió taquillas con “Airbag”, aquella en que los protas buscaban un anillo sin ser hobbits, vuelve sin estridencias, casi de puntillas. ¿Por qué será? ¿Será será porque no hay estrellas en su nueva peli, “Frágil”? ¿Será será porque critica la industria, las modas, las yogurcinas y los tabletos de chocolate? ¿O será será porque la ha rodado de espaldas a la industria? Jugamos a las preguntas y respuestas con el primer cineasta joven de nuestro país que no está de moda. Y que le importa un carajo estarlo.

 

: De una superproducción como “El capitán Trueno” a un proyecto como “Frágil”. ¿Qué pasó en el camino?
Más que nada soy alguien que se mueve en los dos extremos. Cuando hago un drama me voy a un extremo total, a la tragedia. Y cuando hago lo contrario, me voy a la comedia más disparatada. No me gustan demasiado los términos medios. Supongo que eso me convierte en un joven radical vasco. Bastante lamentable.
Era un reto hacer una película comercial de aventuras, un género que no existe en España. Quería que tuviera una factura de película exportable, que la gente fuera a verla como cuando va a una película americana. Pero tras dos años de trabajo me topé con la realidad: aquí hay capacidad para hacer esa película u otras parecidas, por actores, por técnicos… pero no hay una industria real. Hay unos financieros, unos manipuladores del dinero público y ajeno para hacer lo que se llama la industria del cine español, pero no hay tal industria. No hay ningún riesgo, no hay intención de crear cine sino satisfacer el ego de esta gente.

: Y ahí llega “Frágil”…
Tenía la necesidad contraria, de contar algo desde la independencia más absoluta, desde el margen de la industria. Yo he intentado este experimento que es “Frágil” y no sé dónde llegaré con él. Por ahora he conseguido rodarla, he conseguido montarla, y estoy intentando estrenarla. Es una película muy pequeña con unos planteamientos muchísimo más humildes, con muy poco presupuesto, actores totalmente desconocidos en los que he intentado confiar y que cuenta una historia que va directamente al subconsciente o al corazón, pero no al espectáculo, sino a algo mucho más sutil.

“Todo son problemas al hacer cine independiente”

: En esta nueva película tocas temas no demasiado habituales en nuestro cine: la fama, la anorexia… ¿Hablar de ellos es casi un suicidio comercial?
Todo son problemas al hacer cine independiente. Tu planteamiento no es “voy a hacer mucho dinero” sino “quiero contar esto”. Entiendo que el cine tiene que ser un vehículo para narrar y para llegar a cierto público que necesita que le remuevan por dentro. Algo en que pensar y sentir, y no solamente ese público de las palomitas que se va a casa y se olvida de la película. Ese cine en España está desapareciendo, o casi diría que no existe, y yo he intentado hacer eso. Pero ese planteamiento va en contra de la realidad de nuestra pseudoindustria. Todo se convierte en una quimera al hacer esta película, que no habla de la anorexia y la fama, habla sobre el afecto y la necesidad de amor.

: No temes entonces al fracaso comercial ni siquiera siendo un proyecto financiado en gran parte de tu bolsillo…
Si yo pensara en esos términos no hubiera rodado nada, solo hubiera rodado “Airbag” y ni siquiera, porque se rodó fuera de la industria a pesar de ser una película comercial y fue atacada por gran parte de ella. Sólo haría anuncios. Es una cuestión personal, de principios. Como dice Groucho Marx: “Son mis principios y si no te gustan tengo otro”.

: “Frágil” no está muy lejos de tus otras películas, que también parecían el reverso tenebroso de cuentos infantiles. ¿Es una constante en tu obra, pues?
Soy un amante de los cuentos. Yo no quiero hacer un documental para explicar las cosas, para eso ya está el telediario. El género documental me atrae mucho pero no como realizador, prefiero inventarme un mundo e intentar contar algo metafóricamente. Dejo caer algo y que cada uno lo recoja como quiera. El género del cuento va directamente al subconsciente. En los cuentos está la esencia del ser humano, del mal y del bien. Yo he hecho tres películas en las que trato de contar cuentos: “Alas de Mariposa” es un cuento como la Cenicienta, “La Madre Muerta” es más parecida a Caperucita Roja, y “Frágil” es el Patito Feo. Son cuentos, unos más góticos y oscuros, y otros más luminosos como “Frágil”, pero con un mal intrínseco. Alguien lo ha llamado un cuento envenenado y define bastante bien lo que vas a ver.

: Tuviste problemas con la distribución, hasta encontrar On Pictures. En un principio nadie quería hacerse cargo de una película con 20 minutos subtitulados. Algo absurdo si pensamos en el taquillazo de Mel Gibson y su Cristo… ¿Por qué diablos es tan mojigata la industria española?
Creo que la explicación es mas simple, hemos llegado a un punto en que uno de los colaboradores de “Crónicas Marcianas” rueda un largometraje y se estrena. Y va el Matamoros y estrena. Y yo ruedo un largometraje casi hipotecando mi casa y después de tres años de curro y no la puedo estrenar. Es la metáfora de la obscenidad que representa esta industria.

“El hecho de que la industria sea tan cobarde y nosotros tan frívolos no es sólo responsabilidad del público. El público ve lo que le ponen”

: ¿Es  culpa nuestra que nos traten como idiotas?
La responsabilidad es de todos. Yo hablo precisamente en la película de eso, de lo que pareces y lo que eres. La película comienza con esta frase de Maquiavelo: “Todos ven lo que pareces, pocos sienten lo que eres”. Parece que da igual lo que seas. Es el triunfo de lo superficial y lo frívolo sobre lo que realmente hace feliz. Pero todo está unido: el hecho de que la industria sea tan cobarde y nosotros tan frívolos no es sólo responsabilidad del público. El público ve lo que le ponen. El problema es que nos dicen lo que tenemos que ver, lo que tenemos que comprar, lo que tenemos que pensar y que somos unas mierdas porque tenemos michelines, porque no medimos 1,80 o no nos parecemos a Catherine Zeta Jones. La agresión es continua. Si eres normal no puedes triunfar. Yo he sido el tío más frívolo, he dado la vuelta al mundo con mis películas por festivales y me encantan las tías buenas y me encanta follar con ellas. Soy el primer anormal.

: Esa frase de Maquiavelo… ¿Has pensado que es algo también aplicable al cine, tan dado a los juegos de apariencias?
Dentro de la película hay un rodaje y el mundo de Hollywood, que es el icono más claro de la gran farsa. El cine es una mentira y un artificio, se ilumina, se maquilla, se escoge a gente más guapa que la gente normal, se inventan diálogos y se mueve la cámara. Están todo el tiempo diciéndote lo que tienes que sentir, te están manipulando.

: Apuestas por un reparto de caras desconocidas: Muriel, Julio Perillán, Lidia Navarro, Kandido Urganda… ¿Eres consciente del riesgo?
Hay una doble razón en esta elección. Si yo tengo la posibilidad de hacer un largometraje, entiendo que tengo en mi mano la posibilidad de darle a alguien la oportunidad de demostrar que es buen actor. Como espectador también estoy un poco harto de ver las mismas caras. Pensé que esta película era un cuento que critica esa industria falsa y esa mentira, así que me pareció coherente que no hubiera caras conocidas. Es algo con una finalidad en la película, pero muy poco comercial, ya que si intentas vender la película a alguna televisión o a alguna revista lo primero que hacen es preguntarte quién trabaja en la película.

: Dijiste una vez: “No me importa que me pirateen”. ¿Dispuesto a ver “Frágil” junto al último blockbuster, encima de una manta?
Acabé de montar la película en febrero y teníamos problemas porque queríamos reducir el metraje; tuvimos problemas en el laboratorio porque se estropeó parte del material y no conseguía ver cuándo íbamos a acabar la película. Así que me fui a uno de estos chinos que venden y le pedí “Frágil” para ver el montaje final y poder copiarlo, pero me dijo que no la tenían todavía, que tenía que esperar un par de semanas. Si yo pudiera vivir sin vender mi película, distribuirla y hacer la promoción, si tuviera otra fuente de ingresos, haría cine, lo colgaría en la red y que la gente lo viera.

“En mi caso, hay una especie de necesidad casi patológica de expresarme. El cine es como una terapia para sacar cosas que tienes dentro y que te hacen daño”

: Dejemos “Frágil” y hagamos un poco de historia. Alguna vez has afirmado que si no hubieras hecho cine, hubieras acabado como delincuente…
En mi caso, hay una especie de necesidad casi patológica de expresarme. Utilizo la expresión en forma de cine; si supiese tocar la guitarra a lo mejor lo haría con la guitarra. Cuando me dijeron que el piano eran siete años decidí que no, que el cine era más sencillo (risas). Utilizo este medio de expresión que es como una terapia para sacar cosas que tienes dentro y que te hacen daño.

: ¿No piensas en tu bolsillo cuando trabajas?
Ahora voy a empezar a pensar más, porque tengo unas deudas brutales que no sé cómo voy a pagar, pero realmente hasta ahora cuando he hecho videoclips o anuncios siempre ha sido por cosas que me han interesado. Me han propuesto algo, me ha parecido divertido y lo he hecho. Y en cine, al menos las películas más personales, sí que han servido como exteriorización de algo enfermo.

: La polémica te acompaña desde tus inicios: al ganar la Concha de Oro por “Alas de mariposa” pediste el dinero del premio en metálico y no para un proyecto posterior, como querían las autoridades. ¿Pensabas que todo se quedaría en promesas o eran ganas de recompensar pronto a todos los implicados en la película?
El equipo había cobrado, el que no había cobrado era yo, pero es que aquello fue una trampa. Al recoger la Concha en el escenario nos dan un dossier donde pone que los 32 millones de pesetas para el ganador, que era lo que ponía en las bases del festival, no me los van a dar a mí para hacer otra película. Ese premio lo invierte el gobierno vasco en la próxima película que haga; es decir, se convierten en mis coproductores, en mis socios. Algo totalmente  absurdo, estos tipos del gobierno vasco no son productores de cine… Imagínate que en vez de ganar yo, ganan los hermanos Coen, y estos idiotas del gobierno vasco se convierten en coproductores de la próxima película de los Coen. ¡Qué morro! El regalo se lo estarían dando los hermanos Coen a ellos y no al revés. Era un fraude, cuando compites en un festival tú tienes unas bases y no te pueden dar otras bases cuando ganas, que además las habían hecho el día anterior. Así que hubo un juicio, no se atuvieron a razones, la gente pensaba que estaba loco por denunciar al gobierno vasco y al cabo de un año gané el juicio y me pagaron el dinero. Así que esos 32 millones de pesetas los invertí en “La Madre Muerta”.

: Más polémicas: aquella famosa gala de clausura del Salón de Cómic de Granada. Tú ya advertiste que iba a sorprender… ¿Acaso no lo esperaban? ¿Y tú esperabas tanto revuelo como el que se armó?
Yo estaba confundido y creí que vivía en un país en el que hay libertad de expresión y que uno es libre de en un recinto cerrado, a las 12:00 de la noche, una hora a la que los niños están en la cama, y un sitio en el que la gente ha entrado con una invitación. Son gente de la industria del cómic y donde además hay seis puertas abiertas para marcharse si no te gusta. Yo he asistido a muchísimas galas y son todas un coñazo insoportable. A mí cuando me contratan me dan libertad para hacer lo que me parezca y yo les propuse un espectáculo rápido, divertido, cachondo y paródico. La gala está grabada en vídeo y se pueden escuchar las risas del público durante todo el espectáculo. Y al final hay un acto sexual en el escenario, que fue aplaudido. Y los periodistas que no habían ido a la gala porque no había famosos y el cómic no tiene glamour, al día siguiente oyeron que había habido un coito y una mamada, y dijeron: “¡Coño, ya está! ¡Y además el chaval este de la ETA!” Comenzaron a sacar portadas de periódicos y trascendió a todo el país que yo era un guarro, que habíamos hecho una gala porno. Y yo pensé: “¡Coño! Qué enfermo hay que estar, que de 45 minutos que duró la gala y tres minutos que duró el polvo sólo se acuerdan de eso y sin haberlo visto. Vaya pandilla de acomplejados y reprimidos que tiene que haber ahí fuera y más sin haber visto la gala…”. Además, follaron muy a gusto.

: También dijiste en su momento que querías dirigir la gala porque pensabas “dignificar este tipo de actos”. ¿Nunca has pensado que habría que dignificar los Goya también de esa manera? Vaya ceremonia aburridaaaa la última…
Durarían 30 minutos, mandaríamos a unos de mensajería a llevar los Goyas a casa…

: Hablemos de música. Por tus primeros cortos pasearon Alan Parsons Project, Supertramp o Yes, hasta que encontraste a Bingen Mendizábal. ¿Piensas en la música al escribir un guión, o al imaginar una secuencia?
Para pensar en situaciones o en emociones pienso en música siempre. Yo no soy un escritor que se siente a escribir cada día con un horario, lo que hago es madurarlas durante mucho tiempo y luego escribirlas en no tanto tiempo. Voy buscando cuál es la música que me transporta hasta esa imagen que quiero conseguir. Utilizo músicos de todo tipo, desde clásicos hasta rock. Y cuando lo tengo claro, puedo olvidarme de esa música, desarrollar la escena que tengo entre manos y hablar con Bingen intentando transmitirle a él lo que yo he sentido y lo que el espectador debe sentir. Él compone, y normalmente me da música en maquetas antes de que yo ruede. De hecho, en “Alas de Mariposa” llegué a rodar escenas con los cascos, reproduciendo la música de Bingen para mover la cámara a un ritmo determinado o para saber cómo iba a montarlo luego. Hay una relación bastante estrecha entre él y yo.

“La industria del videoclip es inexistente o residual, no hay una cultura del rock, todo es copia del mundo sajón”

: Has realizado vídeos y documentales para gente como Barricada, Los Enemigos o Joaquín Sabina. ¿Cómo ves la industria del videoclip en nuestro país?
La industria del videoclip es inexistente o residual, no hay una cultura del rock, todo es copia del mundo sajón. Aquí no hay vídeos como los de la industria inglesa o americana, porque vale mucho dinero y las compañías piensan que no es rentable hacer un videoclip. Entonces lo que se hace son vídeos con presupuestos bajísimos y muchas veces con unos niveles de calidad bastante lamentables. Cuando hacía cortos leí críticas que decían que yo no hacía cortometrajes sino que hacía videoclips. Era una forma de insultarme, pero yo me sentía orgulloso.

: Leí en una entrevista que, cuando eras pequeño, te gustaba hacer fotos con naves espaciales…
Pues sí, en la tienda de mi padre hacía fotomontajes que luego llevaba al colegio y decía: “¡Mira, fotos de la NASA!” Pero era por puro gamberrismo fotográfico. Sin embargo, yo estaba aprendiendo lo que era un efecto especial y un encuadre jugando, sin darme cuenta.

: Y conociendo que te gusta además “La Guerra de las Galaxias”, ¿nunca te ha picado el gusanillo de rodar algo de S/F?
Lo que a mí me impulsó a hacer cine fue el espectáculo que te hace sentir algo de una forma muy evidente, sobre todo cuando eres un niño. Luego me he convertido en alguien que, aunque ha absorbido eso, no se encuentra tan cercano a ese tipo de historias. Prefiero hacer cosas más humanas o más cercanas a la  emoción, a los sentimientos o a la psicología. Claro que me encantaría hacer un proyecto interesante de ciencia ficción pero, si hablamos de una película de gran presupuesto, eso no es planteable en España. E irme a Estados Unidos a buscar un proyecto así me parece absurdo…
Pero “Star Wars” fue esa película que el día que la vi cambió mi percepción del mundo. Fue un antes y un después. Salí de la película y dije: “Yo quiero hacer esto”.

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