Animalario. El testamento de Copito

Diría que se abre el telón. Aparece un gorila blanco recitando. Se cierra el telón. ¿Cómo se llama la compañía? ANIMAL-ARIO. Diría: ¿dónde están Alberto San Juan y Willy Toledo? Yo que quería ver al chico mono haciéndoselo. Diría: ¿por qué Copito de Nieve y no Chulín, el oso panda de Madrid? Mas diría tonterías, pues en el Teatro éste moderno, ni hay telón, ni hay actor conocido mejor que el modesto. Y porque, sobre todo, un gorila pensador pone más que un osito esquivo al que intuir entre bambúes, el muy cabrón.

 

Vi “Últimas palabras de Copito de Nieve” (de Juan Mayorga, dirigida por Andrés Lima de la compañía Animalario, y protagonizada por Pedro Casablanch, Gonzalo de Castro y Tomás Pozzi) antes de ser retirada por falta de público. Una verdadera pena. En los camerinos, previo a la función final, hablamos del mono albino.

(Los personajes Copito y el Mono Negro tienen una caracterización de una hora, no así el Guardián, encarnado por Gonzalo. Por estar más ocioso es su voz la que más se oye)

: Una sinopsis, por favor…
Gonzalo de Castro: Es una tragicomedia que dice que todos estamos condenados a morir. Una reflexión lucida de Juan, en boca del gorila intelectual Copito de Nieve, que en su último día confiesa la no-vida que ha sufrido. Habla del camino que uno recorre hasta la muerte y lo estúpidos que somos, aludiendo al pensamiento del filósofo Montaigne.

: ¿Cómo empieza la relación con Juan Mayorga y Animalario?
G: No sé, eso es anterior a mí. Esta es mi primera vez con Juan Mayorga y Andrés Lima.

: ¿Por qué eligió Juan a Copito para hablar de la muerte?
G: Copito le eligió a él. Leyó la noticia de cómo al morir el mono le honraron en  Barcelona y se dijo, ¿pero esto qué es? El germen fue la imbecilidad de nombrar a un gorila ciudadano ejemplar.

: Has hecho teatro de gran envergadura, “Calígula” de José Tamayo, por ejemplo, muy diferente por temática y montaje a “Últimas palabras…”.
G: Pero me quedo con éste otro. Prefiero el teatro de Juan y Animalario que el de directores como Tamayo, cuyo teatro es estándar y mediocre, sin implicación personal, donde interesa la producción, la taquilla, no lo que se dice. Animalario se documenta, se implica, es un trabajo lúdico, participativo, es teatro por la diversión; no es común trabajar con directores como Andrés con el norte tan claro. Y el trabajo de Juan en el montaje es de campo: los primeros 15 días cambiaba el texto según ensayábamos, en una semana teníamos un segundo borrador, luego metió un monólogo nuevo, corrigió otro…

“Prefiero el teatro de Juan Mayorga y Animalario que el de directores como Tamayo, cuyo teatro es estándar y mediocre” (Gonzalo de Castro)

: Parece el Dogma de Von Trier aplicado al teatro…
G: Se asemeja, sí. Ir adecuando el texto y la escena al trabajo diario. Aquí no hay Biblias, nada es intocable, es una de las diferencias frente al otro teatro. Juan en eso es maravilloso, va a los ensayos, toma notas… Así te diviertes. Y esta profesión está para divertirnos trabajando, si no, de qué…

: Empezaste como maquinista en el Teatro Maravillas, ¿cuándo te subiste a las tablas en vez de clavarlas?
G: Y fui utillero, regidor… En el 89 entré en la RESAD (Real Escuela de Arte Dramático, Madrid) pero lo dejé pronto: entonces era un caos y el teatro había que aprenderlo en los escenarios. Iba a castings, hacía cositas, poco a poco. Pero he pasado por todos los gremios, es fundamental.

: ¿La experiencia teatral fue decisiva para acceder a “7 vidas”? También aquí empezaste tras la cámara, ¿no es así?
G: Sí, un amigo me llamó ofreciéndome ser ayudante de dirección debido al formato teatral de la serie, por mi experiencia. Estaba en paro y acepté. Le dije: “Y cuando tengáis un papelito… Si no te parto la boca”.

: Tenéis mucho contacto con el público y libertad para la improvisación…
G: Sí, es que es teatro. Se graba en directo con público y así se produce ese ping-pong tan necesario. También hay improvisación, pero los capítulos están atadísimos al ser televisión: marcas, cámaras, todo está medido.

: También participaste en “Como las mejores familias”, la versión española teatral del libreto y la película de Agnes Jaoui y J. P. Bacri…
G: Sí, del texto teatral se hizo una peli que aquí fue un bombazo. Aprovechamos, compramos los derechos del libreto y la montamos. Nos lo pasamos teta.

: Entonces ¿cómo entiendes la relación entre cine y teatro? ¿Crees que si una historia es universal funciona en todos los medios y lenguas?
G: Si hay una historia digna de contar, un texto sólido, personajes bien dibujados, buenos actores… Casi todo es trasladable.
(En este momento irrumpe Andrés, cantando con falsete friqui, anunciando la presencia de Zapatero, obvia ironía, en esta última función)

: ¿Ves esta cualidad universal en Copito?
G: No por cómo está concebido el texto y dirigido. Esto es un juguete que da de sí en el teatro, la historia no llega más allá.
Andrés Lima: ¡Una polla!
G: Te presento a Andrés, amigo, director… Él te puede hablar de Animalario y Juan Mayorga.
A: Sí, bueno… Yo descapullé a Juan Mayorga… Vamos a poner a Zapatero en la zona de baja visibilidad. Y a su madre.
(Mutis de Andrés)

“La televisión es buena cantera, pero debería ser para los que tengan formación. Aquí das una patada y salen quince actores y niñas con tetas bonitas, y ya quieren trabajar y bailar y mover el culo” (Gonzalo de Castro)

: Por tu experiencia, Gonzalo, ¿qué opinas de la escuela acelerada que es la televisión? ¿No labra carreras muy rápidas y por ello frágiles?
G: No hablaría ni de carreras. La televisión es buena cantera, da trabajo a mucha gente, pero debería ser para los que tengan formación. Lo erróneo es que aquí das una patada y salen quince actores y niñas con tetas bonitas, y ya quieren trabajar y bailar y mover el culo. Lo digo como suena. No hay criterio en la selección, mucha cara guapa, gente fácil, carreras simples, no hay oficio, no tienen ni puta idea, la mayoría no se ha leído un libro en su vida. Es un oportunismo lamentable que abarata el trabajo del resto, el esfuerzo del profesional, rebaja la calidad y prostituye que te cagas. Es un engaño. Y luego les subes a un escenario y no se atreven porque ahí se te ven los hilos.

: ¿Y qué solución habría para esto?
G: Exigir un mínimo en los castings: formación, trayectoria… ¡Señores, que yo llevo desde el 85 batiéndome el cobre! Quizá la gente se merece lo que tiene, pero da coraje por los grandes actores y actrices sin oportunidad de trabajar.
(Me cambio de camerino. Pedro Casablanch se está convirtiendo en Copito…)

: Pedro, ¿cómo preparásteis la expresión corporal para conseguir movimientos creíbles de gorila?
Pedro Casablanch: Fuimos al zoológico a estudiar los simios, estuvimos en las jaulas, hablamos con los cuidadores… Y luego gimnasio a tope. También trabajamos la gestualidad con Pietro Olivera que borda el papel de gorila. Y mucho vídeo. Yo conocía también a Copito, era flipante… Si tenías la suerte de que se te acercase al cristal.

: Y te hiciese una monería…
P: No, monerías no hacía porque el tío estaba todo el rato pensando, en su mundo. No hacía nada.

: Estudiaste en Sevilla Bellas Artes y Arte Dramático, ¿cuándo decidiste pasar del lienzo a las tablas?
P: Practicaba ambas, pero en el 81 mi padre quiso pagarme una carrera y eligió  BB.AA. Parecía más sólida que Arte Dramático. En aquella época además no se sabía bien qué hacer, había mucha compañía de teatro independiente, el título de la escuela era mera formalidad… Y  me pasé a lo independiente con Jácara; en el 89-90 se fundó el CAT (Centro Andaluz de Teatro) e hice cuatro o cinco producciones. Luego vine a Madrid en el 91 ó 92. Ese año estuve en la Expo.

: Ah, sí, dirigiste un montaje de Don Quijote allí. ¿Qué tal la experiencia?
P: Muy bien… Sancho Panza era Pepón Nieto.

: ¿No ha pensado Animalario criticar aquel evento tan polémico?
P: Ya, aquello se quedó como una ciudad fantasma, no sirvió para nada…  Nunca había trabajado con Animalario, no conozco sus planes, de hecho es la primera vez que se abren a un elenco no habitual.

“Hacía tiempo que no tenía miedo cada día de salir a escena” (Pedro Casablanch)

: Trabajaste con Bigas Luna (“Las comedias bárbaras”) y has hecho clásicos de Chejov (“La gaviota”) e Ibsen (“Casa de Muñecas”). ¿Qué te atrajo de esta obra para cambiar el registro clásico por un gorila?
P: Había hecho muchísimo teatro ya, grandes producciones… De repente se me planteó esto. Y es lo más difícil que he hecho nunca, seguro. Es un cambio radical, un personaje tan caracterizado, simio, viejo…

: Así que estás comodísimo…
P: No es la palabra porque es muy difícil de hacer. Da miedo. Hacía tiempo que no tenía miedo cada día de salir a escena.

: Es paradójico que una puesta en escena interna, minimal, dé más respeto que una producción ostentosa…
P: Claro, porque es más cercano, es muy íntimo. Hago el mono a dos metros del público…

: Una de tus primeras obras fue “Esperando a Godot”. Hoy eres un Copito crítico e indignado con la conducta social, ¿te interesan más las obras críticas con la naturaleza humana?
P: Sí, claro. Copito tiene bastante de Beckett, de Kafka… Me interesa el teatro que cuente algo. El comercial, buf… Aunque me encantaría hacer un musical, ¡es lo más!
(Dejo a Pedro que siga cubriendo de pelo su cara y hablo ahora con Andrés, el director)

: En Animalario hay caras conocidas, actores que vemos en un montaje sí y otro no, se desconoce si hay integrantes fijos… Parece una entelequia. ¿Cómo funciona la compañía?
Andrés Lima: Me gusta lo de entelequia. Animalario es una forma de vivir el arte teatral, quien esté o no es lo de menos, los que trabajaron una vez ya forman parte de la compañía. El núcleo es Guillermo (Toledo), Alberto (San Juan) y yo, pero los espectáculos se generan desde muchos lados y así Animalario es diferente cada vez.

“Animalario es una forma de vivir el arte teatral, quien esté o no es lo de menos, los que trabajaron una vez ya forman parte de la compañía” (Andrés Lima)

: ¿Hay también varios autores y directores?
A: Alberto y yo hemos dirigido a pachas y escrito alguna pieza, pero los textos se nutren de los autores: Juan Cavestany, Juan Mayorga, y Alberto y yo. Es cuestión de estar de acuerdo en los temas, pero tenemos inquietudes parecidas…

: En la creación de un montaje ¿no hay riesgo de que al coexistir varias cabezas pensantes surjan demasiados contrastes?
A: No, porque así es más rico y complejo, hay más estímulos. Somos amigos, hay complicidad y respeto. Siempre intento que el método sea partir del caos, pero sabiendo cada uno lo que tiene que hacer en el caos. Opinan actores, escenógrafo, autor, director, pero luego cada uno se ciñe a su tarea.

: Animalario se consagró con los premios Max para “Alejandro y Ana. La boda…”. ¿Asusta la responsabilidad de un nuevo montaje con las miradas puestas encima?
A: La verdad es que nos lo hemos tomado exactamente igual que la anterior, sin ningún miedo a nada.

: ¿Habéis sopesado la acogida que puede tener entre ciertos sectores de la sociedad barcelonesa esta personificación de un Copito indignado?
Gonzalo: Habrá conflicto seguro y también se hace por eso. Copito allí es intocable, una mitología rara. No sé si habrá éxito, pero sí notoriedad. La que no ha tenido en Madrid.

Sonidos selváticos y aullidos indican que la función empieza y he de retirarme. Mientras veo a Copito en la niebla, recortado a la luz de la sala, creo encontrar la respuesta al por qué de la elección del gorila albino… Como dije al empezar la entrevista: porque es el mejor espécimen de Animal-ario… (Ejem…)

FREEK! te recomienda:

Eduardo Pinillos


Deja tu comentario


seis − 4 =

Si, esto esta orgullosamente hecho con Wordpress | Deadline Theme : An AWESEM design

Featuring Recent Posts WordPress Widget development by YD