Brad Anderson y los engranajes del miedo

Acaba de arrasar en Sitges con “The Machinist”, historia de terror y redención con un pie en Kafka y un ojo en Polanski protagonizada por un Christian Bale con olor a nominación. No es el primer sobresalto que nos propina este joven cineasta. Hace unos tres años, nos metió el miedo hasta la médula con “Session 9”, otro polanskiano ejercicio de estilo. Y a la vez, fue capaz de arrancar sonrisas a ritmo de bossa nova en la deliciosa “Próxima parada, Wonderland”. A Brad no le asustan los retos y ya piensa en rodar un musical. ¡Paren máquinas!

 

: La primera pregunta, inevitable. ¿Cómo acaba un cineasta de Connecticut rodando en España?
Es simple: el dinero. Intentamos encontrar financiación en EE.UU. pero nos fue imposible. Así que Filmax estuvo de acuerdo en producirlo, con una única condición: que rodáramos en Barcelona.

: Estás acostumbrado a dirigir sobre tus propios guiones, o con ciertas colaboraciones (en “Session 9” firmaba también el guión Stephen Geveden, que tenía un papel en la película), pero en “The Machinist” has partido de un guión de Scott Kosar (“The Texas Chainsaw Massacre”, “The Amityville Horror”)… ¿Qué encontraste en ese guión que te hizo tomar la decisión de filmarlo?
Me enamoré del ritmo y de esa atmósfera espectral. Y realmente me sedujo el personaje de Trevor (un casi irreconocible Christian Bale en el film, con 30 kilos menos), un chico tan repulsivo y simpático al mismo tiempo…

: En el libreto –y en la película- hay ecos y guiños a Kafka y Dostoyevski… y tú estudiaste Ruso en tus años en Maine. ¿Es fruto de la casualidad?
Casi. Scott también había estudiado a Dostoyevski, así que escribió el guión de “The Machinist” como si de una versión de “Crimen y Castigo” se tratara. Me encantó el toque literario de la historia y el tema principal de la culpa. Es como lo hubiera hecho el mismo Dostoyevski si hubiera sido guionista.

“Me encantó el toque literario de la historia y el tema principal de la culpa. Es como lo hubiera hecho el mismo Dostoyevski si hubiera sido guionista”

: Más detalles: al hablar de “The Machinist” se suele citar a Hitchcock, Polanski y Lynch, pero uno también puede encontrar cierto look expresionista deudor tanto de la escuela alemana como de aquellas películas de Val Lewton. ¿Qué buscabas transmitir al espectador?
Adoro la iluminación y el diseño expresionistas de aquellas viejas películas como “Nosferatu”. Y deseábamos crear un ambiente parecido en ésta.

: La música de Roque Baños, tan deudora de Hermann, debió ayudar lo suyo a crear esa tensión…
Claro. Las composiciones de Hermann siempre te introducen en la cabeza de los personajes de sus películas. Me gusta especialmente la banda sonora que compuso para “Vértigo”…

: También resulta fácil establecer comparaciones con el Nicolas Roeg de “Don´t Look Now”, más que nada por la facilidad para crear un ambiente malsano e irreal a partir de elementos más que cotidianos, algo que ya pasaba en “Session 9”. ¿Consideras la película de Roeg un precedente de ese estilo tuyo tan peculiar?
Una de mis películas preferidas es, precisamente, “Don´t Look Now” (aquí en España, “Amenaza en la sombra”, terrorífica intriga con Donald Sutherland y Julie Christie pasándolas canutas en Venecia). Es tan visual y fantasmagórica. Y gótica. Aunque no creo que tuviera tanta influencia en “The Machinist”. Quizás sí en “Session 9”…

“Una de mis películas preferidas es ‘Don´t Look Now’. Es tan visual y fantasmagórica”

: Aunque en “Session 9” rodar en el Danvers State Hospital ya tenía que ayudar lo suyo…
Escribimos ese guión a partir de aquel lugar. Fue la inspiración para la historia y la única forma de hacer aquella película era rodar allí.

: Hablando de ambientes: ¿resultó difícil recrear L.A. en Barcelona?
No fue fácil. Pero muchas partes de Barcelona como el puerto o las zonas industriales bien podrían estar en L.A. Lo más difícil fue encontrar coches americanos…

: ¿Entonces resultó difícil cuidar detalles como ese Firebird? No creo que sea un coche muy usual en los extrarradios de Barcelona…
Exacto. ¡Creo que quizás haya sólo tres Firebirds en toda España!

: Una última pregunta sobre los detalles: ¿el parecido razonable entre John Sherman en la película y el Marlon Brando de “Apocalypse Now” fue algo intencionado?
No fue algo intencionado. Pero me gusta la comparación y siento que le ha añadido un toque surreal a la historia…

: Ese look también recuerda al Michael Chiklis de “The Shield”, serie de TV de la que también dirigiste algún episodio, tal y como hicieras con “The Wire”. ¿Volverás en alguna ocasión a la pequeña pantalla? Si no fallan mis apuntes, empezaste como montador de series de la PBS como “The Americas” o “Making Sense of the Sixties”...
La televisión no es un medio que esté cerca de satisfacer a un director… ¡pero probablemente haré más para ganar algo de dinero!

: ¿La transformación física de Christian Bale fue una decisión de común acuerdo entre el actor y tú? ¿O Bale decidió correr el riesgo por cuenta propia? Según el guión, el personaje era descrito como un esqueleto andante…
Fue un asunto que nunca discutimos. Yo esperaba que él perdiera unos 20 kilos. Pero la decisión de perder tanto peso para la película fue totalmente suya.

: ¿Te ha resultado difícil rodar mezclando equipo y actores españoles con extranjeros? ¿Repetirías la experiencia?
Fue genial. Y el equipo era 100% español. El único problema consistía en los habituales malentendidos porque “yo no entiendo español” (en español en el original).

: Dejemos “The Machinist” un momento. Si alguien echa un vistazo a tu trayectoria, se sorprendería de ver cómo pasas de la comedia romántica (“Happy Accidents”, “Next Stop Wonderland”) al terror… ¿Qué diferencias y qué similitudes encuentras en estos géneros? ¿Qué te resulta más fácil: asustar o despertar amor en las plateas?
Me gustan los dos géneros: es tan difícil asustar al público como hacerlo reir. Ambos dependen del timing (aquí decimos “ritmo”). Y aunque las películas oscuras están más cerca de mi estilo personal, espero volver pronto a rodar otra película romántica. Mi personalidad está básicamente dividida por culpa de todas las películas que me gustan, sean del tipo que sean…

“Es tan difícil asustar al público como hacerlo reir”

: Tu vida parece destinada desde un principio a acabar detrás de la cámara: eres sobrino de la actriz Holland Taylor, fuiste proyeccionista, hiciste las maletas a Londres para estudiar en el London International Film School, montaste tu propia productora (Nomad Films)… ¿Pero cuándo decidiste dedicarte al cine en cuerpo y alma?
Si he de ser sincero, no sé si era mi destino: en realidad me tropecé con ello. Siempre quise hacer documentales. Y empecé como montador. Finalmente decidí hacer mi propia película (“The Darien Gap”) y que fuera una mezcla de ficción y realidad. Y me involucré cada vez con cada filme…

: Alicientes no te faltan: en el 97, según Variety, eras “uno de los diez nuevos directores independientes a los que estar atentos”. Luego arrasaste en Deauville con “Next Stop Wonderland” y la crítica elogió “Session 9”. ¿Qué reacción esperas con “The Machinist”?
A algunos les gustará, a otros no. Es siempre lo mismo. Cada cual tiene su opinión…

: Tu relación con la música también es una constante en tu vida. Dirigiste un vídeo de Carnal Garage, donde conociste al bajista Lyn Vaus, protagonista de tu primer film “The Darien Gap” (si exceptuamos aquel mediometraje llamado “Frankenstein´s Planet of Monsters!”). La bossa nova era el leit motiv de “Next Stop Wonderland”, y la bossa nova es el tema central de uno de tus proyectos, un musical. ¿Qué puedes contarnos de él?
La música es esencial para mí, tanto como las películas. Me encanta la música brasileña. Así que decidí escribir un guión donde toda la historia girara alrededor de la música: será un musical a ritmo de bossa nova, ambientado en Río, en 1961, y que se llamará “Nonstop to Brazil”.

: Y más proyectos: ¿qué puedes contarnos de “Lucid”?
Es un thriller psicológico sobre una mujer que tiene sueños clarividentes. La rodaré con Warner. Y espero hacerlo en otoño.

: Última pregunta: ¿cuándo rodando “The Darien Gap” en Boston decías que rodábais escenas de 2ª unidad de “Blown Away” para que os dejaran rodar en paz… pensabas que acabarías compitiendo en Sitges algún día?
Cada película me ha abierto a nuevas y excitantes experiencias. Por eso amo este trabajo. Fue muy gratificante rodar esta película en España, desde el primer momento en que la empezamos. ¡Espero volver con otro proyecto algún día!

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Tali Carreto

Siempre me tiró el lado oscuro: de renacuajo me metía debajo de las sábanas con una linterna y un libro. Menos mal que no me dio por las velas. Luego llegaría la sala del cine: tengo el record mundial de visionados de "Tiburón". Y al final, los antros: en una ocasión una chica se rompió el tobillo bailando lo que yo pinchaba. Literalmente. Catacrack. Pero un día vi la luz y con los Guisado bros. como jedialiados alumbré al mundo la FREEk!, el Monkey Week y algún que otro sarao interplanetario. No está mal para alguien que no sabe girar a la izquierda, como Zoolander.


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