Faemino y Cansado. El ignominioso oficio del humor

Podrían haberse llamado Carlos y Javier. O Arroyo y Pozuelo, sus primeros apellidos. Prefirieron optar por los segundos, Faemino y Cansado. Desde la misma elección de su nombre artístico, estos incitadores de mandíbulas batientes no se lo pusieron fácil. Dicen que los Monty Python cambiaron sus vidas. De vendedores ambulantes a cómicos no hay mucha diferencia. Sólo la mercancía: dejaron de colocarnos relojes solares y cintas de importación en el Retiro por sacarnos unas risas. Y más de veinte años después lo siguen logrando, conjugando como nadie corderos, Kierkegaard y rumbas canallas. Con ustedes, señoras y señores, el orgullo del Tercer Mundo.  Que, por si no se han enterado, es donde todos vivimos.

 

: La experiencia cotidiana es un elemento bastante importante a la hora de crear vuestros sketches. ¿Cómo buscáis la comicidad en el día a día?
Cansado: Yo creo que el humor es algo inherente, es una mirada. Lo que mires, sea lo que sea, lo puedes mirar de una manera trascendente o a través de la comicidad. Nosotros tenemos esa faceta, esa cualidad, esa casualidad o lo que sea. Y nos gusta mucho la vida diaria, todo lo que se relaciona con la gente. Son experiencias casi propias, con lo cual sabemos de lo que hablamos. Nos gusta mucho hablar de cosas personales, de cosas que hemos vivido o hablar de personajes que nos caen bien, que nos parecen curiosos o que nos caen simpáticos.
Faemino: Nos fijamos un poco más en la comunidad de vecinos que en el congreso de los diputados. Ahí está la verdad que conocemos y de la que podemos hablar con propiedad. Luego te das cuenta, además, que es prácticamente lo mismo y es mucho más agradable o poético hablar del vecino del primero que de Aznar y de su discurso de los cojones.

: Además hacéis un humor que no es cómo el que reina en España, el humor de la imitación.
Cansado: Son líneas de humor que nosotros no trabajamos, a nosotros nos gusta más el absurdo, la vida cotidiana. Nos gusta buscar el punto surreal de la vida, lo preferimos a la ironía o la broma puntual con los personajes o los políticos.

“Nos gusta buscar el punto surreal de la vida, lo preferimos a la ironía o la broma puntual con los personajes o los políticos”

: Con respecto a ese surrealismo, ¿son los Monty Python una referencia clara en vuestro humor o una comparación con algo más patrio como Tip y Coll tendría más sentido?
Faemino: Por el tiempo en que vivimos descubrimos a Tip y Coll.
Cansado: Como niños, como niñitos que no entendíamos nada.
Faemino: Nos parecía un mundo surrealista maravilloso, pero luego, claro, descubres algo de una dimensión gigantesca a la que Tip y Coll, con todo el respeto, no llegan y hay un momento en que ya no caes tanto en Tip y Coll como en Monty Python, que es algo que te abruma.
Cansado: Es tal su cantidad de ideas y de locuras, que además usan todo ese aspecto cotidiano. A ellos les pasa como nos pasa a nosotros, a ellos antes claro: no utilizan personajes sino estereotipos. Y eso nos gusta mucho.

: A la hora de crear los skechtes, ¿cómo lo hacéis? ¿Está todo perfectamente estudiado de antemano o hay lugar para la improvisación?
Cansado: Son dos cosas diferentes. Una cosa es la puesta en escena, que es un aspecto que es obligatorio aunque parezca todo improvisado. Es un planteamiento que está pensado desde el primer momento. Parece que de la primera frase a la última se nos ocurre todo en el momento, pero no es cierto, claro. Hay un guión, hay cosas que son improvisaciones, y cosas que son más o menos recreaciones de frases. Nuestra idea es buscar esa especie de locura. Y luego la parte de creación es algo más dura, más antipática y eso ya es una cuestión de tiempo, tiempo y tiempo. Es algo muy pesado. Nosotros queremos que la gente piense que lo que estás contando ese día se te ha ocurrido en ese momento, pero para llegar a eso hemos estado meses, meses y meses (entre risas) buscando la frase. Se prepara un chiste para que luego el otro lo complete y luego cuando el espectador lo ve piensa: “¡Joder se le acaba de ocurrir!”. A lo mejor el veinte por ciento del espectáculo es improvisado, pero el otro ochenta por ciento, que también parece improvisado, no está nada improvisado. Está perfectamente preparado, es un mecanismo de relojería. Estás en un chiste preparando el siguiente… entonces el otro contesta mientras se prepara el siguiente… Son una serie de cuñas que se van suplementando. Para este espectáculo, que es una recopilación de sketches, nos ha costado menos trabajo porque ya estaban escritos. Simplemente los hemos adaptado al teatro, con lo cual en seis meses lo teníamos prácticamente montado. Pero ha habido espectáculos que hemos estado un año entero quedando cada día, pensando cosas, tirando mucho material…
Faemino: ¡Responsabilizados!

: Tengo un amigo que me ha comentado muchas veces que de niño iba con sus padres al Retiro y os veía actuando. ¿Qué queda de esos Faemino y Cansado del Retiro?
Faemino: Me gustaría preguntarte qué queda de ese niño, porque nosotros estamos igual. ¡¡Ese niño no!! Igual ya es un eurodiputado o un concejal (Ese niño es un ingeniero de provecho, pero ésa es otra historia). Pues nosotros no hemos cambiado… Lo que nosotros quisimos fue crear una técnica de haber trabajado en la calle. Es decir, una técnica de haber improvisado. Sabemos que trabajamos, pero no somos conscientes del esfuerzo. Sabemos que lo desarrollamos. Es la calle la que nos ha puesto una disciplina.
Cansado: Date cuenta  que nosotros empezamos en la calle hace 25 o 26 años, yo qué sé, una barbaridad de tiempo. Teníamos un espectáculo de quince minutos y lo repetíamos al día siete u ocho veces. O te morías de aburrimiento o tenías que improvisar. Era el mismo espectáculo, obviamente, porque eran los mismos números una y otra vez. Y aquello languidecía. Entonces empezábamos a meter frases, cosas que improvisábamos, y eso se nos ha quedado. Hemos querido volver a la calle alguna vez pero ha sido un poco coñazo, la gente no entiende que tu estés ahí. Has estado en la tele y en los teatros y ahora estás en la calle y la gente piensa: “¿Qué pasa? ¿Hay cámaras ocultas?”. Se creen que es un programa de bromas…
Yo creo que la dignidad está en tu trabajo y da igual que lo hagas en la calle o en el Gran Teatro Falla, que mola mucho, pero si lo que haces es una mierda da igual que lo hagas aquí o en cualquier otro lado. Lo interesante está justamente en lo que tú haces.

“Hemos querido volver a la calle alguna vez pero ha sido un poco coñazo, la gente no entiende que tu estés ahí. Has estado en la tele y en los teatros y ahora estás en la calle y la gente piensa: ‘¿Qué pasa? ¿Hay cámaras ocultas?’”

: He leído por ahí que vosotros os conocisteis haciendo o inventando juegos de mesa…
Faemino: Nos conocimos vendiendo cosas. Nosotros ya éramos amigos, pero estrechamos nuestra amistad y sentimos nuestro tirón artístico vendiendo relojes solares. Javier vendía cintas de importación TDK y horchata. Nosotros voceábamos nuestros productos en el rastro y se montaba un chocho de la hostia, porque improvisábamos, éramos como charlatanes vendiendo mantas zamoranas y se creaba tal colapso que optamos por ir al Retiro. Y ya montábamos el espectáculo sin productos ni nada: el espectáculo éramos nosotros.

Javier Cansado nos abandona en este momento para realizar sus ejercicios de voz previos a la actuación y me quedo a solas con Carlos Faemino.

: ¿Y en qué momento se produjo ese salto de la calle a la televisión y luego al teatro?
Faemino: Por no utilizar la mitad del cerebro: nosotros nunca nos hemos enterado de nada, somos unos memos en ese sentido. Nunca hemos sentido estar en un sitio o en otro. Cuando estábamos en la calle nos decían: “No, vosotros en la calle estáis bien, vosotros cómo vais a estar en la televisión”. Llegamos a la televisión porque nos vio un menda de la televisión y nos dijo si queríamos hacer un sketch en tele y dijimos “pues sí”. Nosotros quisimos hacer teatro y nos dijeron: “No, cómo vais a hacer teatro vosotros, vosotros en la tele sí”. Somos inconscientes y no tenemos ni puta idea, como estamos fuera de los circuitos, el entorno y el rollo mediatizado… Nosotros no vamos a los estrenos, porque es una gilipollez. Además, te invitan a un estreno y luego llegas y vas gratis. Que vaya la prensa gratis si luego va a hablar de ello, pero yo, ¿por qué voy a ir gratis? Somos un poco raros, por eso no vamos a ningún lado, no nos invitan. Como dice Javier, no somos violentos pero si muy antipáticos. Somos muy simplones. Además, es más, somos aburridos, no nos invitan a fiestas y cuando vamos nos dicen “pues no sois tan graciosos”. Si además es verdad, si es que tienen razón. Para no frustrar a la peña pues no sales. Además, yo creo que por la noche hay que estar durmiendo, no por ahí. Hay muchos peligros.

: ¿Qué ocurrió con “La Mandíbula”, vuestra página web?
Faemino: Pueeeeeessssss queeeee se fue de las manos… Se nos fue de las manos y aquello era una hidra, tenía muchas cabezas. Aquello comenzó como una pequeña Disneylandia en la meseta, pujamos por Disneylandia con Francia pero la euforia nos pudo y aquello no resultó ser lo que pensábamos que era. Y por parte de financiación, nos fuimos. Pero contentos, eh. Nos fuimos al carajo, pero con la satisfacción de irnos contentos.

: Y algún momento complicado en el escenario…
Faemino: Una vez me bajé los pantalones porque la gente no se reía, y me bajé los pantalones como Boris (risas jijiji jajaja… pero al final confiesa que miente)
Una vez actuamos para dos personas, ése fue nuestro récord, en un teatro. Bueno, en un chiringuito, un café teatro con capacidad para trescientas personas siendo optimistas. Había dos y era una pareja y se daban besos. Y esto es absolutamente cierto, y además no nos pagaron. El dueño de ese local nos debe el dinero todavía y además lo voy a decir públicamente: se llamaba Juan Bot, Juan Bota. Eso no se olvida nunca, y hace veinticinco años… y el colega también, no nos olvidamos de nada.

“Una vez actuamos para dos personas, ése fue nuestro récord. Había dos y era una pareja y se daban besos”

: Y ahora una pregunta original… ¿De dónde viene Faemino y Cansado?
Faemino: Para que veas que no somos nada divertidos, si es que somos unos sosos de cojones, yo no se qué hacemos aquí en Cádiz… Es simple, Cansado se llama así y yo me llamo Faemino, son nuestros segundos apellidos. En vez de llamarnos Carlos y Javier que nos parecía un poco de chiquillos, dijimos: “Vamos a llamarnos Cruz y Raya”, pero pensamos que no, que ya había unos. Y si Ceda el Paso, que está muy de moda eso de las señales de tráfico, pues no. Faemino y Cansado, y de verdad que lo hicimos como un acto de rebeldía, algo difícil de memorizar. ¿Quién coño va a acordarse de Faemino y Cansado? Son dos trisílabos, no como los demás que son Mamo y Cuca, Nano y Memo… Entonces decidimos Faemino y Cansado, que es algo como que se expande. Pero bueno, parece que al final la gente sí que lo pilló, afortunadamente.

: Y teniendo en cuenta donde estamos ahora mismo, ¿conocéis el carnaval de Cádiz?
Faemino: Javier es un forofo, tiene todos los años grabados. A mí me toca de carambola, pero él es un fan. O sea, que durante carnaval él no sale de casa, está en su casa con la tele siguiéndolo todo, puntuando, se conoce a todo el mundo y nos pone al día. Yo también soy muy fan pero no lo sigo con tanta vehemencia.
Javier sí que ha estado aquí durante el carnaval en la calle porque es un ser más social. Yo no, yo tengo agorafobia. Cuando me enfrento a la multitud me acojono. Yo sería muy mal vampiro, pero Javi sí que ha estado aquí un par de años.

: ¿Qué cómicos españoles actuales os gustan?
Faemino: Ninguno, no me gustan nada los cómicos de monólogos. Me parece que hemos importado un humor que no nos corresponde, un humor judío estúpido que no me dice nada. Son compananzas y para eso me vengo a Cádiz y me pongo a escuchar companazas por la calle. El otro día escuché un auténtico poema a un sevillano que dice: “He echado una mierda que parecía un gorila acurrucado”. Y yo pienso, por favor, esto es un poema y no García Lorca ni nada. Esto es más que un monólogo entero, un gorila acurrucado. Si es que es así, qué bonita imagen.

“El otro día escuché un auténtico poema a un sevillano que dice: ‘He echado una mierda que parecía un gorila acurrucado’. Y yo pienso, por favor, esto es un poema y no García Lorca ni nada”

: ya sí que para terminar, ¿qué hay de nuevo en vuestro espectáculo?
Faemino: ¡¡Nada!! Pero es que sois la hostia, a Gila no le decíais nada. Como era mayor pues venga, que haga la guerra y si no hacía la guerra, buuuu. De verdad, somos muy curiosos los españoles… Por ejemplo La Fura dels Baus, si es siempre lo mismo, pero te dicen: “No, no, que esta vez vienen con un autobús que está lleno de sangre, se tiran de aquí, se tiran de allá…”.

: Mentía al decir que era la última pregunta. Queda un test final:

: ¿Rolling o Beatles?
Ninguno, es que es en inglés y no me entero de lo que dicen.

: ¿Terry Gilliam o John Cleese?
Los dos, es química pura.

: ¿Paella o tortilla de papas?
Yo soy más de tortilla, Javier es más de paella.

: ¿Rojo o azul?
Los dos, si es que son muy bonitos.

: ¿Almodóvar o Amenábar?
Pfffffff… Ninguno.

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