Inocencio Arias

“¿Quién es Inocencio Arias, papá?” “El de la pajarita, hijo, el de la pajarita”. Así definen la mayoría de padres del país (poniendo cara de tonto y dibujando una en el aire, a la altura del cuello) a uno de los precursores del friquismo político. Uno de los diplomáticos más laureados y polifacéticos de nuestra tierra -si no el que más- y con más proyección mediática audiovisual de todos los tiempos. También de los más controvertidos… Acusado de chaquetero político, expulsado de la unión de pequeños agricultores por su incial apoyo a la guerra de Irak. ¿A cuántos embajadores conoce usted? ¿Ninguno? Sí. A uno. A Inocencio, Chencho, Arias.

 

El diplomático más famoso de este país es sin duda Inocencio Arias, nacido en Albox, Almería hace 64 años. Su cargo de embajador permanente en la ONU en representación de España le ha dado incluso proyección mundial, aunque su inglés hablado sea un poco de cachondeo, sobre todo para alguien de su categoría internacional.

Pero ni sus múltiples galardones nacionales y extranjeros de nivel político y humanitario, ni su importante papel en la resolución de las Naciones Unidas con aquello de la invasión a Irak, han sido los detonantes para que la carrera de Inocencio se convierta en un símbolo de la política mediática. Más que nada, ha sido su lado informal lo que le ha dado la fama entre el pueblo español.

“En la ONU los votos no se compran; se venden y se cambian como cromos”

Aquellos que sean asiduos a ver cualquier programa de la tele, a cualquier hora, habrán podido comprobar, por ejemplo, sus dotes artísticas, como cuando nos deleitó en una gala de Antena 3 cantando, por no decir otra cosa, junto a otros famosos. O se habrán enterado de que subastaba una de sus pajaritas (o corbata de lazo) en un mercadillo de fetiches por nada más y nada menos que 40 mil pesetas… aunque con, menos mal, un joyero de regalo.

El hombre de las pajaritas (como si no hubiera reconocidos pajariteros en la historia: Churchill, Lorca, etc.) y defensor de la clásica y romántica capa española afirma que lleva pajarita por obligación profesional y por serle más agradable que las corbatas, las cuales rechaza. De todas formas dice que si por él fuera, no llevaría nada… pero claro, uno está sujeto a su imagen pública y ya la gente se le echa encima -exageradamente hablando- cuando no lleva su sempiterna pajarita enlazada en su cuello.

Por él, asegura que le pondría pajarita a Butragueño, porque dice que es más elegante en el vestir y en el comportamiento que él mismo y que muchas más personas que conoce. Sí, Butragueño. Porque Inocencio también es madridista. Pero no un madridista cualquiera. Ha llegado a ser director general del Real Madrid del 93 al 95 y ha escrito hace un par de años un libro llamado “Los tres mitos del Real Madrid”, sobre adivinen quién: Butragueño, Di Stéfano, Raúl. Muy concreto. Muy original.

“Me hubiera gustado parecerme a Luis Miguel Dominguín”

Además de su libro sobre fútbol, también ha escrito partes de libros colectivos sobre política y otras cosas interesantes, pero bueno, eso no viene muy a cuento.

Es más destacable su labor como artista cinematográfico, quiero decir como actor. Ha participado en pelis deBerlanga (“Todos a la cárcel”), de del Amo (“Por fin solos”) y de Summers, quien tuvo la osadía -así lo dice literalmente el diplomático- de darle incluso un papel de importancia.

“En otoño, en Connecticut, hay una borrachera de colores, puedes contar hasta 18 tonos distintos y si tienes el ojo fino seguro que descubres 27″

Pero ahí no acaba la cosa. Chencho envió un video demostrando su arte ante la cámara a Sydney Pollack cuando este cineasta norteamericano empezaba a preparar el rodaje de una película sobre las Naciones Unidas. En “El intérprete”, que así se llama el filme con la KidmanSean Penn, Pollack rodaría unas escenas en las que el embajador podría hacer un cameo y al ilustre diplomático almeriense se le abrieron los ojos de par en par. Al final, el sindicato de actores estadounidenses no permitió que actuase y Chencho se mordió los dedos antes de decir:“Es ridículo. Mis aspiraciones para ganar un Oscar el año que viene se han esfumado por una estúpida regulación sindical” (por cierto, lo dijo en inglés).

“Esto mío de diplomático es una profesión bastante mona, a menudo interesante y, en alguna ocasión, apasionante”

Otra increíble e histórica frase de Inocencio ofrecida en público fue aquella en la que explicaba, en una revista de toros, que lo peor de vivir en Nueva York no era que los hijos estén en una universidad en otro continente, ni tampoco que su mujer se largara a España harta de tantos viajes (“¡Más se perdió en Cuba!”, exclamaba don Inocencio), sino que, y con eso no bromea, dice, ¿quién le devuelve un faenón en Las Ventas?

Pues sí. También es un aficionado al espectáculo taurino. Por cierto, una vez afirmó que su profesión de embajador era como la del torero, pero que ni ganaba ni ligaba tanto como ellos. ¿Saldrá algún día vestido con el traje de luces en algún sarao junto a otros famosos? ¿Por qué no? No ofende a la Constitución ni a la dignidad de las personas. En su tiempo libre hace lo que le da la gana. Dice.

 

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admin


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