Coque Malla. Honky Tonk Man

Si jugáramos a contar mentiras, ésas que tanto le gustan, diríamos que Coque Malla ha andado desaparecido durante cinco años. Los mismos que han transcurrido desde su anterior LP, “Soy un astronauta más”, hasta el presente, “Sueños”, donde pone en solfa aquello tan calderoniano de la vida es sueño. Pero seamos sinceros: en ese lustro, el chico que sacaba la lengua al frente de Los Ronaldos paseó el palmito y su buen hacer por media España al lado de Álex Olmedo, aumentó el número de películas de su singular filmografía y hasta se encargó de poner rocanrolero hilo musical a “El otro lado de la cama”, en la versión teatral que llega este septiembre a Madrid. E insinúa en estas líneas, de paso, un más que posible reencuentro con su añorado grupo. Al eterno Peter Pan del rock español le queda pues sombra para rato…

: Cinco años entre tu anterior disco y éste parece una barbaridad…
Bueno, no he estado parado. He estado tocando con Álex (Olmedo) con “Las Mentiras”… y luego, preparar el disco. Pensar en él, vivir cosas, porque creo que es importante que te pasen cosas para escribir sobre ellas. Y también había que darle tiempo, porque era un disco complicado. No era un disco de hacer diez canciones, grabarlas y sacarlas. Tenía que tener un concepto. Era un disco -me da apuro decirlo y todo- conceptual. Y encontrar ese concepto a mí me ha costado.

: ¿Y cómo llegaste a él?
Diría que casi por casualidad. Empecé a escribir los relatos, los poemas… Y aparecían mucho los sueños. Aparecía mucho la palabra “sueño”, y aparecía mucho el estar dormido. Y sobre todo la idea de irrealidad, que es de lo que va el disco. Esa idea de la irrealidad que tienes viviendo la realidad: lo extraño que es todo lo que nos rodea. Y también en sentido contrario: lo reales que son los sueños. Es algo muy chocante: los sueños muchas veces son cosas que te pasan, que vives, y la realidad son cosas que no te pasan. O que parece que no te han pasado. A veces recuerdas cosas que has vivido y te preguntas: ¿esto me ha pasado realmente? Y esa confrontación me obsesionó y me dije: de esto va a ir el libro-disco.

“A veces recuerdas cosas que has vivido y te preguntas: ¿esto me ha pasado realmente?”

: ¿Y te resultó difícil llevar esa idea a buen puerto?
Intenté que todo lo que aparece, desde que compras el disco, abres la portada, escuchas el disco, oyes las letras, los arreglos… todo tuviera que ver con eso. No sé si lo he conseguido del todo, pero creo que me he acercado bastante. Y claro, me costó muchísimo… ¡Y qué coño! ¡Voy a ser sincero! Hubo un momento en que me bloqueé, en el que no me salían las letras. Quizás porque como tenía un tema obligado, pues me costaba el doble. O el triple. Yo siempre había escrito las letras muy a voz de pronto, de corazón… Era como cuando en el colegio te obligaban a hacer una redacción sobre un tema escogido, y te costaba muchísimo más que cuando el profesor te decía: “Hoy, redacción de tema libre”. Y así estuve tres o cuatro años pensando en ello… Y con miedo a meterme hasta el fondo. Hasta que me encerré en una casa en el campo, con todos los textos que tenía y empecé a verle forma.

: ¿Eres perfeccionista entonces?
Sí, mucho. Horrible, a veces. Demasiado perfeccionista. Creo que además es un problema que se acrecienta con la edad. Y es una putada, porque cada vez disfruto menos. En directo no me pasa tanto. Es distinto, ya está todo hecho y sólo hay que sacarlo hacia afuera. Pero en estudio cada vez disfruto menos. Porque estoy obsesionado con que sea justo lo que yo quiero y…

: …con lo que habías soñado.
Precisamente. (Risas)

: Y eso que el disco suena mucho a directo…
Todas, todas las canciones están hechas en directo. Álex, Laura, Dani y yo estuvimos grabando en el estudio en directo. Algún solo y tal se añadió después en recording, pero fue lo menos.

: ¿Y esas guitarras tan lejanas, como apartadas de las voces, que acrecientan la sensación de ensueño?
Surgieron porque cuando yo empecé a componer lo hice de una forma que no suelo hacer. Yo siempre compongo con el piano o con la guitarra acústica, pero este disco lo compuse con guitarra eléctrica. Y con el pedal de trémolo. Tomé la decisión de grabar todas las canciones del disco así, para dar ese ambiente de irrealidad, de sueño.

: Me parece increíble el trabajo de Suso Saiz, que ya tenía experiencia con El Europeo, la discográfica, por su trabajo con Diego Vasallo, y que aquí supongo te ayudó a conseguir esa sensación de duermevela…
Sí, pero en este trabajo ha sido de otra manera. Ha sido más productor, simplemente. Y teniéndome a mí es complicado, porque me gusta controlarlo todo, hasta el último arreglo. Pero el trabajo de Suso para mí ha sido increíble. Suso no te pasa una. Yo he grabado con productores que del tirón decían: “¡Guau, tío, qué guay!” y te ponen aquello que has grabado a toda hostia. Y te deslumbran. Suso no. Suso es un cabrón. (Risas) Terminas de grabar y llegas a Control y preguntas qué tal y él tan sólo dice: “Bien, psé, bien…”. Te lo pone muy difícil. Hasta que lo pones todo en la toma. Y entonces suena como tiene que sonar.

: Siguiendo con el concepto global del disco, las fotografías también tienen mucho que decir, supongo…
Claro. En mi vida apareció un tío que se llama J. Ignacio M., que es amigo de Antonio Dyaz, el director de “Sex”. Y que fue al rodaje de esta película en calidad de ayudante de producción, foto-fija, making of… Un poco como estuvimos todos en aquel rodaje. Le propuse hacer las fotos y me enseñó un book con imágenes superoscuras. Él tuvo la idea del túnel. Hicimos las fotos y aluciné con ellas. Y ahí se quedaron para el disco.

: Llama mucho la atención tanto lugar común en tu trayectoria. Me explico: en tus canciones hablas con frecuencia de las mentiras, acabaste montando con Álex Olmedo ese proyecto llamado “Las mentiras” y tu último disco gira alrededor de los sueños, que son muy parecidos a las mentiras. Luego está aquel corto impresionante, “El columpio”, que se enmarcaba en una estación de metro y terminaba en un túnel. Y ahora, en este disco, vuelve a aparecer un túnel de metro como metáfora del sueño.
Lo cierto es que la idea de las mentiras es algo que tengo muy presente a la hora de escribir y componer, porque me alucinan las mentiras. Soy un gran fan de las mentiras. Creo que hay que mentir, incluso que es bueno mentir. Y hay mucha miga en las mentiras. Y hay muchas historias gracias a las mentiras: muchos encuentros y muchos desencuentros. Luego ya el paralelismo entre “El columpio” y este disco, es pura casualidad. O no. Algo habrá.

“Soy un gran fan de las mentiras. Creo que hay que mentir, incluso que es bueno mentir”

: Y ya que hablamos de “El columpio”, hablemos de cine. ¿Vas a hacer algo de nuevo con Álvaro Fernández Armero, que ya te dirigió en aquel corto, “Todo es mentira” y “Nada en la nevera”?
Estuvimos a punto hace muy poco, porque está terminando su película, y quería algunas canciones del disco. También ha hecho canciones DeLuxe para la misma… Pero fue imposible. Porque justo coincidía con la salida del disco y me llamó y me dijo: “Tienes que tener siete canciones de aquí a un mes”. Grabadas, mezcladas y todo. Lo intenté. Incluso hablé con Álex, para ver si lo podíamos hacer juntos, pero nos dimos cuenta que no había tiempo.Y sintiéndolo en el alma tuve que decirle a Álvaro que no podía. Y como actor, pues me encantaría volver a trabajar con él.

: Más proyectos frustrados. O semi. ¿Qué ocurrió con “Sex”, que ha sido imposible verla?
Sí, es una peli que apenas ha tenido distribución. Se lo ha tenido que currar Antonio, el director. Y Antonio es un genio del cine de guerrilla -incluso acaba de dar unos cursos sobre el tema en la SGAE, sobre cómo producir películas sin dinero-, pero por muy genio que sea no da para más. No puede hacer milagros con un teléfono.

: ¿Veremos algún día al menos el dvd?
Sí, sí. Seguro. Eso Antonio lo lleva a rajatabla. ¡Vamos, seguro que ya está fabricándolo!

: Parece que te van los proyectos arriesgados. En tu filmografía también aparece una rareza llamada “Schubert”…
Ésa no se llegó ni a estrenar. Ahí no había ningún tipo de aparato de distribución detrás, a pesar de estar Ben Gazzara en el reparto y todo. Además es una peli muy curiosa de ver. Ojalá también acabe un día en dvd. Habrá gente que la descubra y lo flipe. Es muy loca, muy extraña. Al principio era el otro yo del protagonista, el lado oscuro. Pero luego se transformó la historia. No sé por qué Jorge Castillo, el director, lo cambió, porque era algo que me encantaba. Y pasé a ser su hermano, sin más. Había otro hermano más, que era Andrés Gertrudix. Pero yo me quedé con las ganas de ser el otro…


: No te quejarás. Muchos directores parecen ver en ti un toque canallesco.
Bueno, sí, es cierto. Todos los directores me ven de malo a tope. Con algunos directores con los que he hablado de esto insisten en que tengo una cara de niño que en contradicción con el personaje funciona… O tal vez realmente sí haya algo oscuro y tenebroso en mí.

: Valor para enfrentarte a esos personajes no te falta. Y a otros desafíos. Recuerdo que recién llegado al cine te involucraste en “La leyenda de Balthasar el castrado”, junto a actores de la talla de Imanol Arias y Aitana Sánchez-Gijón…
Sí, y a las órdenes de Juan Miñón, un tío cojonudo, al que realmente echo de menos. Lo conocí en el estreno de una película suya horrorosa, “Supernova”, con Marta Sánchez, que él mismo reconoce que era horrorosa porque era un encargo… Y cuando empezó con la del castratti pues se debió acordar de mí y me llamó. Esa peli tenía un guión de clásico. Con esa misma historia, Shakespeare hubiera hecho una gran tragedia clásica. Era muy dura, terrible. Creo que los productores metieron mucha mano y la estropearon. Insisto: los productores. Juan Miñón tenía un proyecto maravilloso de película. Y quedó una película rara. Se empeñaron en meter un narrador… Pero el guión era magistral. Recuerdo que era muy joven y se lo di a leer a mi padre (el director teatral Gerardo Malla) y me llamó acojonao y me dijo: “Hijo, menudo pedazo de guión”. Y ese final a lo Padrino, en plena ópera con los sicarios matando al conde… Era increíble.

: Ya que has nombrado a tu padre, la tradición familiar te habrá pesado lo suyo. Acabas de hacer la dirección musical de la adaptación al teatro de “El otro lado de la cama”. ¿Qué tal la experiencia?
Genial. Están por ahí de bolos, triunfando, y estrenan en septiembre en Madrid. Ha sido un trabajo sencillo, porque básicamente era adaptar rocanroles clásicos a mi manera de entender el rock´n´roll. Y me lo pasé muy bien haciéndolo, la verdad. Y ahora ver cómo funciona en Madrid, que creo que puede resultar… La vi el otro día en Vitoria. Y me quedé acojonao porque estaba el teatro hasta la viga y la peña gritando “¡Bravo!”…

: Y ahora, por no parar, te vas también a tocar con Ariel Rot y Antonio Vega…
Al final se iba a suspender el que íbamos a tocar con Antonio pero parece que no, que sale adelante. Lo cierto es que molaría porque hemos mamao lo mismo, sobre todo Ariel y yo -porque Antonio lleva otro rollo- que hemos oido unas cuantas veces a los Rolling. Y eso se nota.

: ¿Y a tu compañero en “Las Mentiras” cómo lo conociste? Porque viendo vuestra gira uno se da cuenta que encima del escenario estabáis compenetradísimos…
Creo que las energías se llaman… Álex vino de roadie con Los Ronaldos. Nos caía de puta madre. Y nos habló que tenía un grupo y los fuimos a ver y nos gustó muchísimo. Y cuando me separé de Los Ronaldos e hice el disco en solitario, pues se me encendió una lucecita y me acordé de él. Y le llamé para que grabara los coros. Aceptó y cuando monté la banda para hacer la gira de ese primer disco, pues también pensé en él como músico. Y luego llegó una gira acústica. Y me dije: “Con Álex, que me llevo de puta madre”. Y ahí empezó todo. Comenzamos a viajar juntos, todo iba fenomenal y seguimos adelante. Y de ahí surgió “Las Mentiras”.

: Ya que mencionas viajar, creo que es algo que te gusta demasiado. En tu web, por cierto muy elegante, hay recuerdos de un viaje por Asia…
Me fui solo, sin conocer a nadie. Me planté en Bangkok y el primer día me quería morir. Además, tenía el jet lag, y un calor… Recuerdo que me encontré allí solo, muerto de sueño y de hambre, sudando, y me fui al hotel, un hotel de puta madre, de ésos de cinco estrellas por cinco talegos. Me pegué una ducha, me comí un sandwich, me metí en la cama y dormí. Y al despertar empecé a coger el ritmo y lo demás ya fue la hostia. Asia es otro planeta, al menos lo que yo he visto, Tailandia, Japón y Vietnam. Es lo más distinto que he sentido jamás a lo que ya conocía: el aire, los colores, el olor…

: Cambio total de tercio, pero es una pregunta personal. En la primera secuencia de “Todo es mentira”, acababas soltándole a una chica que te calentaba hasta lo indecible: “Que te abrace tu puta madre”. Una frase que se ha convertido, como el recurrente “Me voy a Cuenca” del mismo filme, en cabecera de esta casa. ¿Estaba en el guión de Álvarez Armero o fue una improvisación?
Venía en el guión. No sé si debiera contarlo, pero es una historia real de Álvaro. Así, tal cual, le pasó al pobre. (Risas) Que me perdone Álvaro por si no debiera contar esto, pero es que es apasionante. Una mujer que se le entregó, se le insinuó, se le restregó, y cuando llegaron a la cama y Álvaro fue lógicamente a abrazarla… Bueno, a introducirle (más risas) su personalidad, pues la chica le dice: “¿Pero qué haces?” Y claro, normal que le soltara lo de “Que te abrace tu puta madre”…

: También aparecía por allí Luis Martín, el guitarrista de Los Ronaldos…
Claro, creo que cuando rodábamos “Todo es mentira” ni siquiera habíamos grabado “Cero”. Y “Cero” era el tercero. Y luego vino “Idiota”. Y luego el directo… Recuerdo que cuándo rodamos la película, Los Ronaldos estábamos ahí, a pleno.

: Desde el 86, ¿no?
Sí, y nos separamos en el 96.

: ¿Y volveréis a hacer algo juntos?
Se está insinuando, porque EMI va a asacar un dvd con las mejores actuaciones, los mejores conciertos… Lo iban a lanzar en septiembre u octubre, pero al final lo harán en enero. Pero Los Ronaldos estamos en contacto constante, sin ningún problema. Luis García, el bajista, por ejemplo, me ha hecho la página web. Y el otro día estuvimos en Vigo tocando Ricardo (Moreno, el batería) y yo, con Josele Santiago (de Los Enemigos), el guitarrista Novoa y el bajista de Siniestro Total…

“Los Ronaldos estamos en contacto constante, sin ningún problema”

: ¿Y cuándo decidiste que esto de la música era lo tuyo?
Pues no me acuerdo… Me enseñó un amigo a tocar la guitarra y ahí empecé. Luego me junté con Alberto San Juan, el actor. En realidad, Los Ronaldos lo empezamos Alberto y yo. Lo que pasa que luego él se puso enfermo… Eramos muy amigos, estábamos todo el día juntos, nos presentamos incluso a un concurso ya con el nombre de Los Ronaldos. Y luego, con lo de su enfermedad, pues no terminaba de arrancarse… Y yo quería tirar adelante justo cuando me llamó Ricardo y me preguntó si teníamos algunas canciones. Y como Alberto no aparecía, entraron Luis Martín y Luis García.

: ¿Y fueron duros aquellos comienzos?
¡Que va…! Fue divertidísimo. Yo no creo en ese tópico de los principios duros. Lo duro llega después, cuando ya llevas mucho tiempo. Al principio no te planteas nada. Te pones a tocar y de repente grabas. Y es todo muy divertido. Antes al menos era así. Ahora ya no. Los que son gilipollas y que quieren ser famosos desde el primer día pues lo pasarán fatal, supongo. Lo que hay que hacer es no pensar: yo ni siquiera me planteaba que tuviera que plantearme tal… Todo era más fácil.

 

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Tali Carreto

Siempre me tiró el lado oscuro: de renacuajo me metía debajo de las sábanas con una linterna y un libro. Menos mal que no me dio por las velas. Luego llegaría la sala del cine: tengo el record mundial de visionados de "Tiburón". Y al final, los antros: en una ocasión una chica se rompió el tobillo bailando lo que yo pinchaba. Literalmente. Catacrack. Pero un día vi la luz y con los Guisado bros. como jedialiados alumbré al mundo la FREEk!, el Monkey Week y algún que otro sarao interplanetario. No está mal para alguien que no sabe girar a la izquierda, como Zoolander.


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