Richard Kiel

Desde que este gigante con más de 2 metros y 18 centímetros de altura se calzara la mandíbula de acero y pusiera en aprietos a nuestro agente 007 preferido -no me negarán que Roger Moore tenía todo el encanto- como el peligroso Tiburón, a más de uno se le grabó su rostro en la memoria. Richard Kiel no era el primero de los actores aquejados de acromegalia, extraña enfermedad que hace del afectado un ser gigantesco, pero sí quizá el que haya sacado mejor partido a tal anomalía. Y de partidos este hombretón sabe lo suyo. ¿Recuerdan “Rompehuesos”?

Nacido en 1939 en Detroit, Richard Kiel no tardó demasiado en conocer su mal. Pero dispuesto a no ser considerado diferente -o mejor aún, valiéndose habilmente de esa diferencia- el joven Kiel tampoco tardó demasiado en encontrar su lugar en el mundo. Como otros gigantes del cine (el André The Giant de “La Princesa Prometida” o Ted Cassidy, el mayordomo Lurch, de “La Familia Addams”), empezó su trayectoria artística en películas de ciencia ficción que hicieron de sus angulosas formas un rostro popular. Su malhumorado Big Mike en “The Phantom” (1961) o el cavernícola Eegah en la homónima “Eegah!” (1962) sembraron el pánico en las plateas y llamaron la atención de más de un productor con escaso presupuesto para maquillaje. Pero aún no era su momento…

Aunque apareciera sin acreditar en el clásico de la comedia “El Profesor Chiflado” (1963) como el culturista al que un desentrenado Jerry Lewis pide consejo con consecuencias hilarantes, Kiel nadaba aun entre bodrios deplorables y papeles alimenticios para televisión. Entre los primeros destaca “The Human Duplicators” (1965), estrenada oportunistamente años más tarde en Inglaterra e Italia, tras el éxito de sus filmes bondianos, como “Jaws of the Alien” y “Agente Spaziale K1″, respectivamente. Tambien se coló por entonces en un remake infame, “La Gran Aventura de Lassie”, engendro sensiblero para lectores del Readers Digest con tendencias zoofílicas ocultas. La pequeña pantalla le deparó en aquellos primeros años más alegrías, no obstante. “Barbary Coast”, “El Show de Van Dyke y Compañía”, “Dimensión Desconocida” (en el capítulo mítico “Para servir a los hombres”, donde encarnaba a un extraterrestre con intenciones nada claras), “The Man from UNCLE”, “Wild Wild West”…incluso en la serie de “Los Monkees”, donde se marcó un bailecito, Kiel paseó su imponente figura por los éxitos televisivos del momento.

En 1974, Robert Aldrich se fija en él tras verlo ya imaginan donde y le propone formar parte de su nueva película de y para machos, “The Longest Yard”, aquí rebautizada como “Rompehuesos”, título mucho más explícito. En esta divertida película carcelaria, el viejo zorro de Aldrich sustituía a sus “Doce del Patíbulo” por otros tantos presidiarios deseosos de ajustar cuentas con sus guardianes en un partido de fútbol americano. Kiel coincidiría diez años más tarde con su velludo protagonista, Burt Reynolds, en la despendolada secuela de “Los Locos de Cannonball”.

Y el partido mereció la pena. Albert R. Broccoli, el hombre tras la serie Bond, le brinda un papel que se ciñe a su descomunal fisionomía como una segunda piel. Tiburón, el asesino con la dentadura de metal, tiene su primera aparición triunfal en “La espía que me amó”, haciéndole -cómo no- la vida imposible al bueno de Bond. Se dice, se cuenta y se rumorea que, desde entonces, a 007 tambien se le hizo difícil llevarse las chicas al huerto de su majestad. Al parecer, a Kiel le crecían proporcional y brutalmente todas sus extremidades…

Leyendas sexuales aparte, la hora de Kiel había llegado. A partir de su estelar intervención como Tiburón, personaje que repetiría en “Moonraker” y parodiaría en infinidad de películas (desde “Nuestro Hombre en Bond Street” con el saltimbanqui Jackie Chan, hasta la reciente “Inspector Gadget”), Kiel saborea las mieles del éxito: “El Expreso de Chicago”, “Fuerza 10 de Navarone”, “Profesor a mi medida”, “El jinete pálido” o “Happy Gilmore” hacen de él un actor reconocible más que reconocido, dotado de una inesperada vena cómica.

En la actualidad, Kiel sigue en plena forma. Buena prueba de ello es su aparición en el capítulo 138 de “Los Simpson” (como uno de los sicarios que la emprenden con un Bond animado en el casino propiedad de Monty Burns) o las más de 47.000 visitas recibidas en su web oficial durante los últimos nueve meses. Católico de fuertes convicciones, publicó recientemente un nuevo libro, su segundo, titulado “Puedes ser un super vendedor siguiendo los principios cristianos”. Por cierto, acaba de finalizar el rodaje de una película en la India con Jason Connery, hijo de Sean. Parece que Bond no se cansará nunca de perseguirlo…

CURIOSIDADES DE UN GIGANTE:

Fue la primera elección para encarnar a La Masa en la televisión, pero acabó descartado por no ser demasiado corpulento.

Su esposa, con la que lleva casado 27 años, mide tan sólo 1 metro y 55 centímetros.

En la aventura de James Bond “Everything or nothing” para la PS2, comparte créditos con Pierce Brosnan, Willem Dafoe, John Cleese y Heidi Klum.

 

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Tali Carreto

Siempre me tiró el lado oscuro: de renacuajo me metía debajo de las sábanas con una linterna y un libro. Menos mal que no me dio por las velas. Luego llegaría la sala del cine: tengo el record mundial de visionados de "Tiburón". Y al final, los antros: en una ocasión una chica se rompió el tobillo bailando lo que yo pinchaba. Literalmente. Catacrack. Pero un día vi la luz y con los Guisado bros. como jedialiados alumbré al mundo la FREEk!, el Monkey Week y algún que otro sarao interplanetario. No está mal para alguien que no sabe girar a la izquierda, como Zoolander.


Un comentario

  1. Carmelo dice:

    Sin duda mi villano favorito de 007. Su dentadura metalica me recuerda mucho a la de Bardem en Dias contados.

    Responder

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