Pablo Carbonell, el hombre incógnita

Desde una bola de cristal, enseñó a muchos de nosotros a convertirnos en adultos sin dejar de ser niños. Más tarde, se dejó media garganta repitiendo a diestro y siniestro que no, que no se llamaba Javier. Se involucró en el peor programa de la semana, dicen, por mucho que a otros nos pareciera entonces lo mejorcito que había. Luego se parapetó tras unas gafas oscuras y puso en aprietos a más de uno, cayera quien cayera. Entre medias, se colaba en una, dos, tres películas. Loco veneno. Ahora dirige una propia, donde mezcla el atún y el chocolate en pleno levante, sin despeinarse siquiera. Y se atreve con un disco en directo, manteniendo el tipo aunque se disfrace de alimaña. Con ustedes, el único, el inimitable: Pablo Carbonell, el hombre incógnita. ¿O nunca se han preguntado si hay algo que no haya hecho aún este tipo?

 

: Hay dos preguntas inevitables. La primera, ¿por qué te decidiste a meterte en un embrollo tal como dirigir una película?
Por amor. Básicamente por amor al carácter de la gente del sur. No le podía dejar el guión a otro director por muy manitas que fuese. Además uno se mueve por los retos que se impone, y yo no había dirigido nunca y quería demostrarme que podía hacerlo. Dirigir a sido una experiencia paradisíaca y muy intensa. Me ha recordado a cuando salía con mi hija Carlota, recién nacida, en brazos por la puerta del hospital. Iba pensando: “Es demasiado bonito…, va a venir alguien y me va a decir ¿pero dónde va usted con ese bebé, hombre? Ande, ande…, déjelo aquí con personas responsables”. Pues eso, cuando empezamos a decidir localizaciones y a tomar decisiones básicas pensaba lo mismo, que el tío que trae los cafés me iba a soltar: “Pero hombre, esto es una película hermosa, no se puede dejar en manos de aficionados. Ande, ande…”.

: La segunda pregunta ineludible es, ¿por qué “Atún y Chocolate”? Además, éste no era el título en un principio, sino el más idílico “Atunes en el Paraíso”…
El atún y el chocolate, me refiero al de fumar, son productos que circulan con alegría en la zona del estrecho. Y así se llama el disco con el que me inspiraba para escribir el guión. “Atún y chocolate” del tocaor barbateño Nono García. Le pedí permiso para usar su título y aceptó. Hay que decir que antes le había ofrecido hacer la banda sonora de la película, que también aceptó.

: Según parece tardaste menos de quince días en escribir el guión. ¿Era una idea que te rondaba por la cabeza sin dejarte pegar ojo o fue un arrebato de inspiración divina?
Ni una cosa ni la otra y ambas a la vez. Aproveché las primeras navidades después de la retirada de “CQC” para escribir el guión, y sabía que si no lo terminaba en el mismo Zahara de los Atunes, que era donde lo estaba escribiendo, podía acabar en un cajón. Fue una maratón. Aquellos días iba a la plaza e imaginaba una secuencia; lo mismo en la playa, o en el bar… Me pasaba todo el día como si me hubiera metido en una sesión continua de cine.

: Hablando con Antonio Dechent hace escasamente un mes me comentaba el peculiar humor de algunas escenas… ¿Qué podemos esperar de tu debut en la dirección: una tragicomedia de tintes neorrealistas, una comedia disparatada o una inusual mezcla de ambas cosas?
Es mucho más una tragicomedia de tintes neorrealistas. Pero claro, es que el realismo sureño es surrealista, o sur-realista. Antonio Dechent además opina, porque he leído vuestro Número Cero, que el rodaje fue una locura, que el guión es una locura y que yo estoy demente. Pues sí, pero lo curioso es que su personaje es el más demente de todos los que aparecen en pantalla. Y está muy gracioso. No creo que muchos directores le hayan ofrecido un personaje tan parecido a su adorado Pato Lucas. O tal vez sí a partir de ahora. Lo que él no sabe es que en la próxima película quiero que haga de Uma Thurman en “Kill Bill”.

“Pedro Reyes  y yo somos de las pocas parejas artísticas que después de haber roto nuestro matrimonio profesional seguimos siendo amigos”

: Y hablando de actores… Para ser tu primera película como director, te has rodeado de un elenco tan ecléctico como eficaz: a los ya mencionados se unen María Barranco, Rosario Pardo, Esther Arroyo… ¿Cómo diablos has conseguido de todos ellos un sí por respuesta a tus peticiones?
Tengo ese don con la chicas. (Risas) No, en serio, creo que es que el guión les daba a cada una de ellas un caramelito, un bomboncito donde podrían trabajar a gusto, sacar el talento que tienen dentro. Y con eso no hay actriz que se resista. Te has olvidado de María Alfonsa Rosso que está conmovedora y de la Tía Juana, un fenómeno de la naturaleza. Toda una institución en el mundo flamenco de las almadrabas.

: Con Pedro coincides una vez más, después de tantos años de conoceros, patearos juntos las calles (y el Retiro) y compartir gags míticos en “La Bola de Cristal”. ¿Cómo ha sido el reencuentro? A mi parecer, hacéis una pareja cómica con una química a prueba de balas (o sea, críticas)…
Yo necesitaba a un amigo para interpretar a mi amigo en la película. Y sabía que si usaba a un amigo de verdad teníamos medio trabajo ya hecho. Pedro y yo tenemos lo que yo llamo un buen frontón. Es decir, nos devolvemos las pelotas con velocidad y acierto. Casi sin tener que ponernos de acuerdo le damos a las secuencias un tempo real, una verdad a lo que hacemos, y sobre todo, una cadencia musical muy flamenca.
Pedro y yo somos de las pocas parejas artísticas que después de haber roto nuestro matrimonio profesional seguimos siendo amigos.

: En el Diccionario del Cine Español de José Luis Borau editado por Alianza no aparecen reseñados ni tú, ni Pedro Reyes, ni Antonio Dechent. ¿Pondrá “Atún y Chocolate” fin a tanta injusticia y tanto olvido imperdonable? ¿Padece el insigne Borau de alguna clase de amnesia? ¿O tal vez sus colaboradores?
Hay una tendencia en el cine español que hace que a la gente que hacemos televisión no nos consideren actores. Para alguna gente de cine nosotros somos como apestados, leprosos o algo así. Como decía Billy Wilder: “La gente del cine estábamos muy mal vistos por la sociedad; menos mal que apareció la televisión.”. Yo no espero el reconocimiento del sector cine, no lo desdeño desde luego, pero mi afán se dirige más a crear un cine andaluz y expandir nuestra cultura social, nuestro sentido de la vida, nuestro cachondeo, a los demás pueblos.

: ¿Tal vez por eso la presencia de actores no profesionales en tu película? De tus notas de prensa y de lo que nos comentaba Dechent se deduce que el tal farmacéutico es toda una revelación…
Sí, me apetecía usar actores noveles autóctonos. En un principio pensé en llamar a todos mis amigos famosos para que hicieran pequeños papeles, pero luego me pareció que esto sacaría al espectador de la historia. Así que la película está llena de lo que llamamos “nativos con frase”.

: Y a Biri, que interpreta al marroquí Omar, ¿dónde lo encontraste? ¿O te encontró él a ti?
Él se presentó a un casting que hice en Sevilla y me contó su vida. A él le gusta disfrazarse y vender flores por la calle. Me hizo una demostración patética de sus dotes para la interpretación que incluí en el guión. Necesitábamos un marroquí como los que se conocen cuando viajas por Marruecos; amable, tierno y alegre, no un pobre emigrante puteado en trabajos agotadores como los que les damos aquí.

“La radiofórmula ha impuesto su canon de canción de tres minutos y no se lo salta ahora ni el propio Lou Reed. Evidentemente vamos para atrás”

: Comentas también en esas notas de prensa que esperas que el numeroso público gay de María Barranco no la abandone tras visionar la película… ¿Es una broma personal o es que intuyes un inesperado cambio de registro?
Bueno, eso es ya una broma pública. Ella tiene una tendencia estupenda al protomartirismo femenino que a mí no me interesaba para la película. Afortunadamente ella va a veranear a Zahara de los Atunes desde hace muchos años y fue relativamente sencillo señalarle a una mujer que hay allí y decirle: “Quiero que me interpretes a ésa”. Esa mujer, Lola, sale también en la película; es la que recomienda a mi hija que le compre hachís a un tal Osuna. En cuanto al cambio de registro, te diré que en ninguna de las películas donde he visto a María Barranco está tan guapa como en “Atún y Chocolate”.

: Y ya que hablamos de apellidos y actores… ¿Es cierto que tu segundo apellido es Sánchez-Gijón? Mmmm… Perdona, pero ¿no tendrás nada que ver con Aitana?
Sí, es mi hermano mayor.

: Dejemos de hablar de actores. ¿Qué tal ha sido rodar en Barbate y Zahara? Supongo que no es fácil con este levantazo nuestro…
A mí el levante me gusta, además me gusta cómo se lo toma la gente de aquí, con costumbre e indiferencia. Aparte yo lo encuentro, dependiendo de la secuencia que sea, muy fotogénico. Pero otro problema es el sonido directo. Había que esconder los micrófonos muy bien, rodearlos de esponjilla y tal. También tuvimos que batallar con la lluvia. Y eso nos obligaba a improvisar continuamente. Hay secuencias como por ejemplo una en un almacén de boyas que no estaba prevista y que fue un hallazgo de media mañana después de ver que el cielo no se abría.

: Y parece que hubo incluso alguna que otra escena de peligro en el rodaje en la mar… ¿Algún susto que te llevaras del rodaje y que ahora recuerdas con otra cara?
Currito, un “nativo con frase”, un tipo que me aseguraba que recogía percebes sin traje de neopreno y en invierno, saltó al agua y en vez de decir su frase me decía: “No puedo respirar”. Se puso blanco y empezó a hundirse. Nuestro hombre rana lo sacó antes de que llegara al fondo. Otro día un cable atravesó la cubierta de uno de los barcos y si hubiese pillado a alguien lo habría cortado por la mitad. En fin, aquellas noches de alta mar fueron durísimas.

: Y hablando de condiciones duras… En la película se insiste en la dificultad de una vida sin papeles, sin legalizar: tu personaje y su pareja (María Barranco) han de casarse para darle un sueño a su hijo (la Comunión), el marroquí es acosado por El Cherif (Dechent)… ¿Es una especie de denuncia a la oficialidad o una suerte de obsesión personal? Según cuenta la leyenda, no tienes carné de conducir y alguna vez eso te puso en apuros…
Todo gira alrededor de la idea de robar un atún, Y te planteas: ¿para qué? Para un convite de boda, una boda por qué, por darle gusto al niño, y a partir de ahí empiezan a salir los secundarios y las subtramas. El marco, la situación geo-económica dictó todo lo demás… Y lo de mi carné fue hace muchos años: yo conducía con 20 años y tuve un encontronazo con la guardia civil. Sin más. Multa gorda y retirada del coche por sin papeles. Una putada que en parte estuvo bien ya que desde entonces apenas conduzco y soy mucho más prudente.

: Una última pregunta sobre tu inminente estreno. Así, sin avisar: ¿qué esperas de “Atún y Chocolate”?
Espero que no me echen de Cádiz a gorrazos.

: Lo dudo… Dejemos, si me lo permites, la película. Acabas de editar “Rock & Roll Alimaña”, directo grabado en el Teatro Principal de Barcelona con muchos de tus éxitos (tanto de tu etapa en Los Toreros Muertos como del entrañable “Aceitunas y estrellas”) en los créditos. ¿Estaría Lou Reed orgulloso de los resultados? ¿O te gustaría más contar con la bendición de Javier Krahe?
La de Javier Krahe ya la tengo, incluso él financia parte del disco como miembro que es de la compañía. El otro día escuché el “Rock and Roll Animal” de Lou Reed y flipé porque tiene cinco canciones y se abre con una intro de más de ocho minutos. “Heroin” dura doce. Algo impensable como está el panorama actual musical. La radiofórmula ha impuesto su canon de canción de tres minutos y no se lo salta ahora ni el propio Lou Reed. Evidentemente vamos para atrás. En cuanto al disco, yo creo que es el disco en directo que teníamos que haber grabado Los Toreros Muertos y que nunca hicimos.

: Con tanto boom ochentero como vivimos actualmente (recopilaciones por doquier, conciertos de muchos que vuelven…), ¿te han propuesto alguna vez una reunión de los integrantes?
Todos los días, sobre todo en la cola del pan.

“Yo quiero mucho a Dylan, me ha enseñado mucho. Más que a los payasos de la tele incluso”

: Seguimos con música: cuentan que eres amigo de David Byrne y que incluso la canción “La chica del cartel de sopa de estrellas” surgió tras una conversación vuestra…
Pues sí. Él me comento que había escrito una canción sobre un desgraciado que se enamora de las chicas que salen en las revistas. Y yo le conté un cuento sobre un demente que hablaba con las chicas de los carteles de la calle y que acaba acostándose con la enfermera que manda silencio desde un cartel en el psiquiátrico donde lo ingresan. A él le pareció una epopeya más que una canción y me aseguró que eso sería una canción mastodonte estilo Bob Dylan. Y efectivamente, cogí unos acordes prestados de Dylan y la hice así. Incluso imito a Bob Dylan un poquito. Como homenaje. Yo quiero mucho a Dylan, me ha enseñado mucho. Más que a los payasos de la tele incluso.

: Dada la admiración del ex-Talking Heads por las músicas con sabor popular y por artistas como Javier Ruibal, otro genio que publica en “18 Chulos”… ¿Nunca le habéis propuesto que sea el chulo número 19?
Él ya tiene su chiringuito discográfico y me imagino que le va igual que a nosotros. O sea, de puto culo. No creo que tenga ganas de entramparse aún más con el banco.

: ¿Qué te resulta más difícil: enfrentarte a un rodaje día a día, enfrentarte a componer guitarra en mano o enfrentarte a un público en directo?
Es más difícil escribir una buena canción, sobre todo para mí, que tengo el listón muy alto. (Risas) Para serte honesto te diré que dirigir ha sido un paseo jocoso. Me sabía todas las preguntas que me hacían los actores, y algunos días hasta tenía planificada la secuencia. Otros improvisaba, y sin problemas. He de decir que el equipo me ha ayudado tela. Me han regalado el rodaje más divertido de toda mi vida. Y con las Alimañas del Swing, mi actual banda, lo paso como si saliera de excursión al campo. El espectáculo le gusta a la gente y yo con eso soy feliz. Escribir canciones es más doloroso, es como romperte el silencio natural. Es una sodomización de tu intimidad.

“Creo que la programación estatal quedó un tanto huérfana tras la estampida de los chicos de CQC… No fue una estampida, fue una patada en el culo”

: Y de la música, birli birloque, a los libros. Escribiste junto a Eva Salmerón “Sinsahara”, que pasó casi desapercibido… ¿Por qué crees que cuesta tanto que a alguien famoso le permitan aventurarse como escritor sin recibir el varapalo crítico o la más absoluta indiferencia?
Pues no lo sé. Debe ser porque el Olimpo de los escritores afamados, o resultones, es reducido. La crítica nos trató muy bien, el libro es muy original y ahí queda. Pero lo peor es que algunos escritores te digan que yo es que le echo mucho morro a todo, como si escribir un libro a cuatro manos con tu novia fuera estar todo el día haciendo manitas…

: Y ya dispuestos a exprimirte… ¿Hay algo de televisión a la vista?
Tú lo has dicho, no me apetece exprimirme. La televisión es ahora algo con mucha tensión. La audiencia, dicen, obliga a realizar programas que a mí no me interesan. El cine es más bonito, es una experiencia colectiva que hermana. Sinceramente, creo que la programación estatal quedó un tanto huérfana tras la estampida de los chicos de CQC… No fue una estampida, fue una patada en el culo.

: Una última pregunta. “El peor programa de la semana” (impagable, por cierto) aparte, ¿cuál es la mayor freakada que has hecho en tu vida?
Ahora, visto en la distancia, casarme por la iglesia fue una freakada de un par de cojones…, pero como me iba a negar teniendo dos tíos míos curas. Hay que darle gustito a la familia.

FREEK! te recomienda:

Tali Carreto

Siempre me tiró el lado oscuro: de renacuajo me metía debajo de las sábanas con una linterna y un libro. Menos mal que no me dio por las velas. Luego llegaría la sala del cine: tengo el record mundial de visionados de "Tiburón". Y al final, los antros: en una ocasión una chica se rompió el tobillo bailando lo que yo pinchaba. Literalmente. Catacrack. Pero un día vi la luz y con los Guisado bros. como jedialiados alumbré al mundo la FREEk!, el Monkey Week y algún que otro sarao interplanetario. No está mal para alguien que no sabe girar a la izquierda, como Zoolander.


Deja tu comentario


nueve + 3 =

Si, esto esta orgullosamente hecho con Wordpress | Deadline Theme : An AWESEM design

Featuring Recent Posts WordPress Widget development by YD