Antonio Dechent, ese dibu canalla

Abandonarse a oir la voz de Antonio es encaramarse a un tiovivo, como el que da título a su penúltima película. Penúltima porque este sevillano de nacimiento y trotamundos por naturaleza encadena rodajes como el que come rosquillas. Dechent es mucho Dechent. Con esa voz de cama a medio hacer y esos ojos de bucanero sería la envidia del pirata Johnny Depp. No es de extrañar que le fascine Vincent Price. O que admire tanto a Warren Oates, un secundario de primera. Y menos aún, que el pato Lucas sea su ídolo y que se presente a la entrevista ataviado como el juez Doom que perseguía a Roger Rabbit. Hay alma de toon flotando entre tanto trago de whisky. Un toon canalla, pero un dibu al fin y al cabo.

: Acabas de rodar con José Luis Garci “Tiovivo C. 1950”, lo que supone realmente una sorpresa en tu filmografía…
Sí, es la primera vez que trabajo con Garci y evidentemente, yo no soy de los actores de Garci. Quiero decir que es bastante extraño. Él me llamó a casa, me dijo que me enviaba el guión… y yo le dije que para qué me lo mandaba si me había contado la película entera el día antes. (Risas) Y yo tenía mis reparos, en el sentido en que el cine de Garci es un cine muy medido, muy bien hecho, pero las historias nunca me interesaron lo suficiente. No sé si es que tendré un espíritu más libertario como para eso… o Garci siempre ha contado historias como de otra generación,de gente que a mí no me llegaba.

: ¿Y qué tal ha sido la experiencia?
Una vez rodada, lo que sí puedo decir es que me he sentido como en un pequeño Hollywood. Es uno de los directores con los que me he encontrado que más respetan a los actores: él nunca dice “acción”, dice “cuando tú quieras”. Tiene absolutamente medido lo que quiere, pero dentro de una libertad estupenda que da al actor. Y después en el proyecto en sí fue bastante gustoso, pues son 74 actores y todos con nombre.

: ¿Es entonces una historia coral?
Sí, pero de verdad, y no como otras veces cuando te llega un director y te dice “mira, Antonio, es una historia coral” y no, es que es un personaje pequeñito. Y tú piensas: “Sí, coral por los cojones”… Ésta no, esta película realmente va contando las historias de todos. Y yo hago de millonario retirado, que ha sido torero, y que me permito el lujo de alquilar el Florida Park entero para torear dentro. Y estuve una semana aprendiendo toreo. La peli cuenta dos días que corren en el Madrid de la Navidad de 1950. Y eso significa que había unos cuatrocientos figurantes, todos vestidos de época… y Carlos Hipólito, Fernando Guillén Cuervo, Miguel Rellán… todos trabajando para mí. En serio, ha sido todo un placer.

: Y acabas de llegar de Argentina, donde has terminado otro rodaje…
Sí, con un tipo que se llama Roberto Maiocco, que es bastante interesante. Es una coproducción hispanoargentina, pero sorprendentemente el productor de aquí es argentino también… y yo soy pues el único español dentro. Es un peldaño más en mi carrera hacia la bondad, porque hago un sacerdote y hacía ya tiempo que no hacía un personaje bueno de verdad. Así me van viendo en otro registro y, además, ha sido todo un placer trabajar con Eduardo Blanco, que es el amigo eterno de Ricardo Darín (“El hijo de la novia”, “El mismo amor, la misma lluvia”) y uno de los actores Campanella. Mi papel es un secundario como esos de los libros de Ross McDonald, que aparecen en un capítulo pero no los olvidas durante toda la novela… Se parece mucho al médico de “Solas” no sólo por su carácter secundario, sino también porque lo rodé en pocas sesiones pero va apareciendo puntualmente durante toda la película.

: También estás en otra película con ciertos tintes corales, “Las huellas que devuelve el mar”, debut del reputado director de cortos Gaby Beneroso…
A ésa llegué porque una vez hice un promesa con unas copas de más en el Festival de Málaga… y eso es lo malo de prometer cosas con la otra personalidad. (Risas) Pero no me arrepentí de nada cuando leí el guión: me pareció una cosa muy personal suya, pero que se trataba de algo que tenía vida después de la vida. Me explico: por debajo de una comedia sentimental, de una historia muy normalita con personajes muy cotidianos… interesa no tanto lo que cuenta, sino cómo lo cuenta. Al menos, en el guión. Ahora veremos como lo ha plasmado. Es una película pequeña, otra vez en cooperativa. Que a ver si no nos acostumbramos a ello… porque los actores también comemos. (Risas)

: Ese mismo ambiente de camaradería se vivió en el rodaje de “Recambios”, de Manu Fernández, también pendiente de estreno, ¿verdad?
Ahí también se unió el hecho de que fue en agosto, este férreo agosto de 52 grados que hemos tenido aquí en Sevilla, y encima era el último mes de embarazo de mi mujer… Y entonces yo no acepté ningún trabajo ese mes. Y dió la casualidad que se rodó aquí, en pocos días, y que todos eramos conocidos y parecía que andábamos por aquí aguantando el calor: Cuca Escribano, Alex O´Dougherty, José Luis Gracía Pérez, Manolo Solo… Fue un experimento para mí, y como buen experimento aún no sabemos el resultado. Así que cuando lo veamos… Aunque no pinta mal la cosa.

: Y de ese cine tan indie, a una producción como “XXL”. ¿Notas demasiado las diferencias?
“XXL” es una comedia festivo-erótica-quinceañera con ese pedazo de actor que se llama Óscar Jaenada. O sea, no sé qué hago yo ahí. Pero en fin, menos mal que no me desnudo… Es mi primera incursión, creo, en un cine absoluta y totalmente comercial. Lo lleva TriPictures y supongo que tendrá una venta increíble. Pero para mí ha supuesto un placer, por encima de todo, conocer a Óscar Jaenada. Es un actor que trabaja muy diferente a mí. Yo siempre hago de Dechent.

“Yo siempre hago de Dechent. Quiero decir: si tengo que hacer un asesino, pues busco al asesino que hay dentro de mí”

: Pues no lo parece…
Gracias… Quiero decir: si tengo que hacer un asesino, pues busco al asesino que hay dentro de mí. Y si tengo que hacer una pequeña señorita abandonada, pues también. Y Óscar es un actor, bastante más competente por otro lado, que trabaja el personaje desde fuera. E igual que hizo en “Noviembre” o el personaje aquel de “Descongélate”, aquí hace un chulillo de barrio estupendo y maravilloso. Por otra parte, yo me considero un cómico antiguo: si a mí me dicen “ponte una pluma en el culo y sal a bailar como Lina Morgan” y digo que no, me dicen “mira, te damos diez millones” y pregunto “perdone usted, ¿dónde ha dicho que me ponga la pluma?”…

: Y ya que hablamos de comedia, ¿qué tal rodar a las órdenes de Pablo Carbonell en “Atunes en el Paraíso”?
Eso ha sido una locura. Ese hombre está demente, evidentemente. Por lo tanto, el guión también lo era. Mi personaje es el estrámbotico de la película, pues hago del sheriff de Barbate. Un tipo absolutamente pelangana y desgraciao, que suelta cosas como “¡Que viva España!”, “los moros p´África” y demás… Y este hombre desarrolla como una historia paralela a la película: se encuentra a un pobre morito al que vio bajarse de una patera una mañana y se dedica a torturarlo durante toda la película para sacarle el hachís que él cree que lleva encima. Claro, como es una comedia, la tortura es cómica, dentro de lo que cabe. Lo que pasa es que, entre toda esta demencia, para mí es la primera incursión en cine cómico. No en el sentido cómico de “XXL”, donde la trama es cómica pero mi forma de interpretar sigue siendo clásica. Aquí creo que hago hasta un trabajo físico, un trabajo de voz… Digamos que me he acercado demasiado –y tal vez peligrosamente- a lo que es un teleñeco.

: Un sueño hecho realidad, por otra parte, para alguien que decidió ser actor imitando al Pato Lucas…
Sí, por fin he conseguido ser un poco un dibujo animado. Lo que no sé si el resultado convence o realmente a partir de ahí me van a decir: “Niño, esto no es lo tuyo, vuelve a Shakespeare”.

: ¿Y tanto rodaje, tantos personajes, no te producen cierta esquizofrenia?
No, porque yo trabajo mucho entre que dicen “acción” y dicen “corten”. Pero cuando dicen corten, yo me olvido de que soy actor y de todo. Yo trabajo mucho antes, desde que me ofrecen el papel, pero en cuanto encuentro el clic del personaje ya me relajo. No creo que nadie que trabaje en una mina de sal, cuando acaba la jornada piense “me voy a quedar dos horitas más que hoy me siento bien…”. No comprendo a los actores que cuando oyen “corten” siguen trabajando. El Método es el Método. Aunque nadie sabe bien para qué sirve el Método… Lo chungo es cuando la gente lo aplica mal.

“Yo trabajo mucho entre que dicen ‘acción’ y dicen ‘corten’. Pero cuando dicen corten, yo me olvido de que soy actor y de todo”

: ¿Lo tuyo es método, dedicación o suerte?
Yo lo que no he tenido es suerte: la suerte de tener veinte años, hacer de protagonista en una serie y pegar el pelotazo… Pero al no tener esa suerte, sí que he tenido otra. La de rodar películas arriesgadas y con directores interesantes.

: Y continúa la racha, porque los directores jóvenes no paran de llamarte…
Sí, pero me parece a mí que después de estas películas que te he contado, va a ser más difícil. Me van a meter en la cuerda de Alfredo Landa y compañía… o en la de Los Morancos. (Risas)

: No lo creo, y menos arriesgándote siempre como te arriesgas…
Eso puede ser cierto… Yo siempre estoy dispuesto, sean protagonistas, secundarios, lo que sea… y sobre todo, para la gente joven. Me parece una tontería si te llega alguien con un brazo roto y eres médico, decirle que no, que eres neurocirujano y que solamente haces grandes operaciones. Y al contrario, me parece incluso una tontería hablar de secundarios, porque cuando tienes un brazo roto no vas a un médico secundario. El médico es médico, y te tiene que curar. Como sea. Unas enfermedades serán más gordas y otras menos. Ser actor es lo mismo. Y ya está.

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Tali Carreto

Siempre me tiró el lado oscuro: de renacuajo me metía debajo de las sábanas con una linterna y un libro. Menos mal que no me dio por las velas. Luego llegaría la sala del cine: tengo el record mundial de visionados de "Tiburón". Y al final, los antros: en una ocasión una chica se rompió el tobillo bailando lo que yo pinchaba. Literalmente. Catacrack. Pero un día vi la luz y con los Guisado bros. como jedialiados alumbré al mundo la FREEk!, el Monkey Week y algún que otro sarao interplanetario. No está mal para alguien que no sabe girar a la izquierda, como Zoolander.


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