Tarantino en estado puro

Kill Bill. Vol 1.

Tras una larga espera -seremos los últimos en Europa- y sucesivos retrasos en la fecha de estreno por problemas de distribución en nuestro país, por fin llega a nuestras pantallas la cuarta película de Quentin Tarantino. Y en esta ocasión, la coctelera de memoria adolescente tarantiniana es agitada hasta la saciedad para ofrecernos un delicioso combinado al gusto de devoradores de cultura pop, que verán como engorda su ego a medida que reconocen los continuos guiños que alimentan la película.

Tarantino pega un repasito al cine de artes marciales chino (este Volumen I comienza con el logo y la sintonía de los Shaw Brothers Studios, culpables de la invasión amarilla de los setenta), a las películas de samuráis japonesas (esos chambara films dirigidos por Kurosawa como “Yojimbo” o “Sanjuro”), al blaxploitation (nuca Vivica A. Fox estará tan cerca de Pam Grier), al spaghetti western (desde la sombra de Leone a los compases de Bacalov o Morricone), al comic manga y no manga, al anime (atención a ese pasaje en la historia de O-Ren), a los videojuegos de lucha, al thriller detectivesco… e incluso mezcla diferentes formatos audiovisuales sin pudor alguno. Hay referencias a De Palma, Truffaut, Bruce Lee, Lucio Fulci, Kinji Fukasaku, Hitchcock… y hasta a nuestro Vicente Aranda, créanlo. Todo, absolutamente todo, para proponer una de las más claras, simples y antiguas premisas narrativas: la Venganza, con mayúsculas.

Disfruten pues con el pasatiempo. Lo de menos es la historia: esa revancha de la Novia (Uma Thurman), antes conocida como Black Mamba, la serpiente más letal que se conoce, contra Bill (David Carradine, en un personaje al que no veremos un pelo en esta primera entrega) y su grupo de asesinas de élite con nombres de serpientes venenosas (DIVAS, o Deadly Viper Assasination Squad) en el que antiguamente militaba nuestra heroína. Una excusa perfecta.

Y es que el niño malo de Quentin lo vuelve a hacer: demostrar su innata habilidad para rodar escenas imposibles, con una puesta en escena deslumbrante, un ritmo trepidante y una solvencia magistral. Nadie ha sabido sacarle tanto partido a las interminables piernas de Uma Thurman, musa inspiradora y también colaboradora en el guión de este reverencial filme, como lo ha hecho él en las andanzas de la Novia. Impagable.

Definitivamente, una delicia hecha a la medida de freekis de primera división.

Título original: Kill Bill Vol. 1. Dirección: Quentin Tarantino. Guión: Quentin Tarantino, Uma Thurman. Intérpretes: Uma Thurman, David Carradine, Sonny Chiba, Daryl Hannah, Luci Liu, Michael Madsen. Nacionalidad: EE.UU., 2003.

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Tali Carreto

Siempre me tiró el lado oscuro: de renacuajo me metía debajo de las sábanas con una linterna y un libro. Menos mal que no me dio por las velas. Luego llegaría la sala del cine: tengo el record mundial de visionados de "Tiburón". Y al final, los antros: en una ocasión una chica se rompió el tobillo bailando lo que yo pinchaba. Literalmente. Catacrack. Pero un día vi la luz y con los Guisado bros. como jedialiados alumbré al mundo la FREEk!, el Monkey Week y algún que otro sarao interplanetario. No está mal para alguien que no sabe girar a la izquierda, como Zoolander.


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